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¿Qué me ha dado el feminismo?

26 Oct

Retrotrayendo mi memoria, me encuentro con muchos recuerdos que hasta hoy me producen coraje.

En mi adolescencia ver a mi mamá, con mucha prisa y mal humor haciendo la comida, estresada porque mi papá en poco tiempo llegaría del trabajo y si la comida no estaba lista, el ambiente en la mesa resultaba tensionante por el “retraso cometido” por mi madre. Mi padre comía y dejaba la vajilla sobre la mesa, nos miraba a mi hermana o a mí y nos decía: “ahora le toca lavar los platos a una de ustedes para “AYUDARLE” a mamá”. Y claro, la mayoría de veces lo hacía yo o mi madre para evitar discusiones ente mi papá y yo, porque “DIOS no quiera” que lo vuelva a increpar y decír, en ironía: “tú nunca lavas una taza y terminas de comer y te vas a tomar una siesta <<muy bien merecida>>”. Machismo y violencia. Roles.

Recuerdo a mi primera pareja. Un chico muy guapo pero perverso, egoísta y de mal corazón. Millones de mentiras y secretos. Después entendí que no podía ser amor; que hay que llamarlo por su nombre: maltrato, violencia, machismo y misoginia.

Recuerdo mi época universitaria. La Facultad de Derecho. Un culto a la cara bonita, la imposición de una identidad falsa, a la heterosexualidad, a la delgadez, a los tacones altos y los trajes, al abogado: hombre blanco, exitoso, el del bufet prestigioso que no trabaja con seres humanos y menos mujeres humanas (“ellas sólo se usan para agilizar los trámites en los juzgados”), sino con máquinas judiciales que multiplican dólares. Hablo desde mi experiencia personal. Si eres una mujer, gorda, desarreglada, demasiado flaca, lesbiana, mamá, mayor, de provincia, afro o indígena estaba mal; y, si eras un hombre con las mismas características, la historia era diferente. Ellos, y algunas mujeres también, te lo hacían saber con “bromas” sexistas y androcéntricos realmente dolorosas sobre tu apariencia. En mi caso, eran mis senos. A pesar de que siempre me mostré recia y con carácter para no caer en su juego y sobrevivir, sus palabras fragmentaban mi psicología cada vez que las escuchaba. Me dolían, me marcaban. Ahora, esos estereotipos ya no me hacen más daño.

Trabajar como defensor/a de derechos humanos, per se, te convierte en una persona vulnerable. Sin embargo, si eres una mujer feminista, extranjera, joven, bisexual, atea, o no te quieres casar y tener hijas/os y luchas todos los días en la defensa de los derechos humanos y libertades de tus hermanas mujeres, adolescentes y niñas, automáticamente, el patriarcado, te convierte en hippie, puta, concubina, cerda, inexperta, loca, “feminazi”, demonio, muerta de hambre o anormal. Esa es la violencia estructural cultivada y cosechada en el entorno social, cultural y político en el que vivimos las mujeres y al que nos enfrentamos cada segundo.

Hoy, me permito sonreir cuando escucho aquellos “apelativos”. Es ignorancia. Sorío porque a esas palabras las deconstruí, y pienso y digo como lo menciona una de las grandes mujeres a las que conozco y de las que he aprendido mucho gracias al feminismo: “a esas palabras yo les doy el significado que quiero y que merezco”.

Preguntarme, ¿qué me ha dado el feminismo? Las respuestas magníficas las tuve sin saber que se trataba de feminismo y de que desde siempre fui feminista sin darme cuenta de que lo era. Ahora lo sé, lo siento, y lo digo con mucha entereza, firmeza, empoderamiento y mucho orgullo, porque el patriarcado duele, lastima y asesina a las mujeres todos los días. Pero también levanta y te permite estar erguida y guerrear.

Este es un tributo al feminismo y a todo, literamente, lo que representa en mi vida.

Sin duda es el mejor regalo de la naturaleza, de la vida, de las mujeres y uno de los tesoros y privilegios invaluables que ahora tengo. A través de él he encontrado y conseguido grandes fortunas traducidas en personas, liberaciones, actitudes, acciones, pensamientos, más convicciones y muchísimo más compromiso y corazón por la justicia y la voz de las mujeres a las que ese las ha callado o pretenden callarnos en la tierra.

Que ¿qué me ha dado? Tanto y todo.

¡Libertad!

Me ha dado luz y me ha mostrado el camino, a detalle, para poder mirar y sentir, con toda el alma, en mi misma y en mis hermanas mujeres, cómo duele el patriarcado, cómo te lastima, te golpea y te mata como si fueras una cucaracha, como si no valieras nada, sin que importe tu edad, tu familia, dónde naciste, tu educación. Sin que importe nada, porque, para él, no valemos nada.

Me ha dado la voz suficiente y firme para gritar de dolor y llorar de emoción liberadora del pasado violento y sangrante. Me ha dado la firmeza de verme como una mujer que sabe estar de pie, con la cabeza muy en alto, con ímpetu y mis manos y mi vida para seguir resistiendo.

Me ha entregado sus alas y su fuerza para volar y poder amar mis momentos personales, espirituales y sexuales con toda la sinceridad y naturaleza que ellos suponen. Me ha enseñado a no autoestigmatizarme, juzgarme, jugar a la estrategia, ni esconderme de mi misma. A ser, genuinamente, quien soy y amarme sin miedos ni silencios. A entenderme.

Me ha devuelto la capacidad de disfrutar el tomar una cerveza o una coca cola sin culpa ni remordimientos e insultos intrínsecos. A amar mi cuerpo y decidir con él… sobre él. A que ya no me duela más.

Me ha reintegrado la sabiduría para amar mi soledad y mi propia compañía, conmigo. A disfrutar de mis silencios y mis lágrimas reparadoras y combustibles. A ser feliz y comprenderme con las virtudes y defectos, con mis principios, identidad y mis raíces.

Me ha quitado el miedo. El miedo a las palabras y me ha mostrado cómo deconstruir las insultantes e hirientes, a darles el valor que merezco y a tomarlas como un timón (causa-efecto) en el duro trayecto de la vida. Cuesta arriba, pero vida al fin.

Me ha compartido la destreza de cuestionar “la normalidad de la violencia y el patriarcado disfrazado y asesino”, a decodificarlos, criticarlos, resistir, luchar y pelear cada segundo para que se acaben y no nos maten más.

Me ha devuelto la valentía de decir NO sin justificaciones o excusas. De rebelarme y levantarme. De no agachar jamás la cabeza y contestar rugiendo con la verdad y la justicia. A leer entre líneas y corroborar que el amor no duele ni lastima.

Me ha puesto en el camino a maravillosas mujeres, y con ellas la posibilidad real y material de aprender a aprehender y descubrir una humanidad verdadera, sin precedente, con un compromiso incondicional y un amor por la vida, la libertad y los derechos humanos de las mujeres sin ataduras, cadenas ni turbaciones. Mujeres imprescindibles, admirables, maestras, hermanas, guerreras, leonas, comadres y amigas. Mi madre y mi hermana Estefanía. Mi privilegio, mi fortuna.

Me ha devuelto la esperanza de saber y sentir que no estamos solas, y que más que “juntas”, estamos conectadas, dinámicamente conectadas, en un solo estruendo, con nuestros cuerpos y entrañas. Que somos fuertes y que resistimos en el hombro y en las alas de la otra. Que la humanidad une corazones y que los corazones buenos siempre se encuentran o reencuentran.

Me ha restituido la valentía para no fregar la vajilla si no es en igualdad de condiciones con las/os demás. Me ha devuelto a una mujer independiente y cuestionante, que se reconoce y se ama, en primer lugar, como mujer y no como una madre. Mi madre.

Me ha mostrado, una vez más, la alegría de poder perdonar y volver a sonreír, a ser fuerte y seguir luchando con cada soplo de vida y partícula de oxígeno en los pulmones.

Me ha devuelto la razón de vivir, de hablar en plural. Me ha devuleto la valentía de seguir de pie, exclamando con las fuerzas libres y con el grito impoluto que reivindica la libertad y dignidad de todas las mujeres, de las que somos, estamos y de aquellas a las que el patriarcado calló y ya no están, pero en su nombre nos levantamos y luchamos juntas.

Sin feminismo no hay libertad, y sin libertad no hay voz y tampoco vida.

¡Por todas nosotras!

¡Gracias porl a vida admirado, respetado y amado feminismo!

POR ESTEFANNY MOLINA MARTÍNEZ

“Lo que hace con las manos, lo borra con los pies”

11 Mar

Y ahí estaba yo, hablando de los estereotipos de género, comentando de qué manera hombres y mujeres nos vemos limitados en derechos por las desigualdades de género. Le contaba a mi público cómo frases como: “los niños no lloran” “las mujeres no se ubican geográficamente” “los hombres no saben cuidar” “las mujeres no son buenas con las matemáticas”,“los hombres son valientes, fuertes y no le temen a nada”, etc. se han traducido en desigualdades en el ámbito económico, político y hasta médico. Les decía que según la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (Colombia) en el 2010, la tasa de desempleo nacional fue 11,8, igual al año anterior; siendo 9,0% en los hombres, y 15,6% en las mujeres, y que por tanto las mujeres han sido  más afectadas por el desempleo que los hombres; y que a 2011 sólo hubo 107 mujeres alcaldesas de un total de 1100 alcaldías a nivel nacional; y que  51.092 mujeres fueron violentadas por su pareja.

Y estando allí me sentía orgullosa, me parecía increíble que me invitaran a hablar de género en un seminario sobre conflicto y paz, y me parecía aún más increíble escuchar a estudiantes que pertenecían a semilleros de investigación sobre género y orientaciones sexuales, hablar sobre sobre equidad, sobre la importancia de la tolerancia y el respeto por la diferencia, y sobre los derechos vulnerados a muchas mujeres campesinas. Salí del auditorio sintiéndome la mujer maravilla, sintiendo que como dice mi amiga LASIEMPREVIVA “se hizo por fin un poco de justicia en el mundo”, al fin y al cabo empezar a nombrar las cosas, es reconocer su existencia, y eso se había hecho en el discurso de las estudiantes y en el mio: visibilizar la desigualdad nombrándola.

Bajé las escaleras y llegué a la sala de profesores y para mi sorpresa y desilusión, no pasó ni media hora desde mi intervención en el auditorio, para que escuchará de la boca de un profesor: “los hombres son los que mandan”. Inmediatamente dos profesoras sentadas a su lado lo voltearon a ver, pero aún más sorprendentemente resultaron diciendo entre risas: “si tienes razón”. En ese momento mi sangre hirvió, caí al infierno y no pude más que decir: “Qué lástima que no fueron al debate sobre género en el segundo piso”. Sólo me miraron sorprendidas por mi tono de voz y mis palabras, tal vez no se esperaban nada.

estereotipo

Toda esta situación me hizo pensar profundamente en varios aspectos que seguramente también habrán pasado por sus mentes:

1) ¿Cómo mientras unas y unos hacemos esfuerzos por la igualdad, otros no hacen el más mínimo esfuerzo y de hecho legitiman la desigualdad y los estereotipos sexistas?

2) ¿Cómo algunas mujeres permiten burlas, insultos y “chistes” sobre si mismas?  (Espero ampliar esta cuestión más ampliamente en otra entrada)

3) ¿Cómo desde la misma educación se están promoviendo valores sexistas, estereotipos y desigualdades de género?

Por supuesto que mi primer pensamiento, y que da título a esta entrada es “Lo que hace con las manos, lo borra con los pies”, refiriéndome a la sociedad en su conjunto; mientras unos y unas hacen paz, otros y otras hacen guerra; mientras unas y unos luchan por los derechos; otros y otras los ultrajan, etc. ¡¡¡¿Cómo es posible que en simultáneo unos y unas luchen por algo mientras otros y otras lo borran con sus ideas y acciones?!!!

mafalda

 

 Por supuesto la situación es preocupante, pero lo es más si se trata de una Facultad de Psicología, donde formamos personas para tratar, apoyar, guiar y estudiar a otras personas. Sin embargo, como todo en la vida, puedes decidir si creer o no creer, si dejarte afectar o no, y en este caso, creer si los y las demás borran con malas acciones y decisiones lo que otros y otras han hecho con mucho esfuerzo. Así, que puede que hoy haya amanecido optimista, pero decidí no creer en que los o las demás borran mis buenas acciones.
Decidí creer que mis acciones tendrán mayor efecto a largo plazo, como una especie de efecto mariposa, y que lo que yo cambie generará cambios en las demás personas y en el mundo. Las feministas vivimos días difíciles, no sólo por el alto grado de desigualdad que vemos en nuestro entorno, sino por la alta carga de frustración traída precisamente por la idea “lo que hace con las manos, lo borra con los pies”; pienso que la frustración acompañada de coraje puede motivar a la acción, pero muchas veces los costos mentales y físicos de esto son altos, y más cuando este estado emocional es constante. Sé que en muchos, o en la mayoría de los casos, no podré detener los comentarios sexistas; y sé que no podré evitar ponerme de mal genio, frustrarme y querer “bajarme del mundo”; pero quiero quedarme con el efecto mariposa.
el-efecto-mariposa
Quiero creer que agitando mis alas, haré una tormenta aquí o en cualquier lugar del mundo. Quiero creer que somos varias mariposas agitando las alas lo más que podemos y quiero creer en lo que alguna vez me dijo mi profesor de psicología política: “Si estudias psicología debes creer en que el cambio es posible”. Espero que ese cambio implique avance hacia la igualdad de oportunidades y derechos, y en últimas hacia la libertad individual y social. Hoy sueno hippie, y seguro habrá muchas y muchos que me critiquen y odien que hable de cosas buenas y bonitas, viendo “el mundo como está”; de hecho en otras circunstancias o momentos de mi vida, sería yo la que criticaría mi postura; pero como ya lo dije, de algo bueno tendrá que salir algo bueno.
He seguido escuchando comentarios como los que les comenté al principio del texto, de hecho, todos los días los escucho. Hasta tengo ganas de hacer un conteo diario, pero no sé si mostrando el sexismo en todos lados, contribuya al cambio, o sólo a la frustración. Seguiré denunciando y reconozco su importancia, de hecho en este blog ya hemos denunciado y seguiremos denunciando las desigualdades de género; pero quiero hacer el esfuerzo por visibilizar al tiempo lo que se está haciendo de bueno para contrarrestarlo. Esta es una promesa para conmigo y para todas y todos las y los que a veces creemos que sólo habrá tormenta, les seguiré contando cómo avanzo en este sentido.
Con cariño,
Amarga

Fotógrafas en México: pioneras, modernas, vanguardistas y humanistas

16 Nov

Este fin de semana hemos acudido a Casa América a la exposición: “Otras miradas. Fotógrafas en México (1872 – 1960)” en donde se pueden observar más de 130 instantáneas realizadas por 50 fotógrafas. En esta exposición se puede ver el manuscrito Manifiesto de la fotografía de Tina Modotti (y algunas fotografías de ella) y dos fotografías que se exponen por primera vez en España de Frida Kahlo, de quién se desconocía hace unos años su incursión en la fotografía.

En esta maravillosa exposición que hace visible el extraordinario trabajo realizado en México, existen fotografías de las siguientes mujeres que desafiaron el rol socialmente impuesto en una profesión creída solamente para hombres (acompañamos con algunas de sus fotografías, de las cuales algunas se encuentran en la exposición y otras no) :

Mariana Yampolsky

“De tanto andar por los caminos de México, Mariana se ha vuelto parte del paisaje.
Si uno mira sus fotografías con frecuencia, descubre a su autora tras el lente.
Mariana es el magüey, la teja, el muro, el vagón de tren abandonado, el osario, el ángel de piedra a punto de emprender el vuelo.

Mariana Yampolsky no sólo tomó las fotografías, se volvió como ellas.
Tenía las manos fuertes y curtidas del tejedor de palma, los ojos interrogantes de la niña descalza, el asombro del guajolote narciso que se detiene frente al espejo y se ve por primera vez” (escrito por Elena Poniatowska)

Natalia Baquedano

Es considerada una de las pioneras de la fotografía mexicana, fue una de las primeras mujeres en abrir un estudio de fotografía en México: estudio La Nacional.

María Santibañez

En 1920 ya se hablaba de su trabajo en los medios impresos, como en el diario mexicano El Universal.

Helen Levitt

Considerada una de las grandes fotógrafas del siglo XX.

Lola Álvarez Bravo

Fotógrafa mexicana fundamental en el renacimiento artístico después de la revolución en México, considerada la primera mujer fotógrafa profesional reconocida por México. En la exposición se exhibe la fotografía realizada por ella de un desnudo masculino.

Otras de las maravillosas artista mexicanas o extranjeras residentes en México (algunas arqueólogas también) de las cuales se pueden apreciar sus fotografías son Grete Sager, Alice Le Plongeon, Alice-Dixon, Caecile Seler Sachs, Kati Horna, Giséle Freund, Josefina Niggli, Miriam Dilhman y Aurora Eugenia Latapí.

La exposición estará hasta el 15 de enero, no dejen de ir!!!

Que vivan las fotógrafas!!!

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

Recomendación y homenaje a Dulce Chacón a través de los nombres de sus novelas (y nuestras…)

2 Nov

Dulce Chacón (Badajoz, 1954 – Madrid, 2003) fue una autora que ha destacado por haber desarrollado una narrativa interesada en rescatar las voces que se habían silenciado y que se pretendían dejar en el olvido.

Tras una gran documentación y trabajo detrás de sus obras, se puede observar el compromiso que sentía con las mujeres; le dio voz a quienes no la habían tenido y no habían querido ser escuchadas, prestó atención a sus historias y también a sus silencios: las hizo sobrevivir contando al mundo sus experiencias, y con éstas, mostró la violencia en contra de las mujeres que ellas han vivido y viven a lo largo de sus vidas, en distintas épocas y circunstancias.

Los nombres de cada novela escrita por Dulce Chacón dicen mucho de ella y de la historia que estaba rescatando y así contando, porque nombrar es dar existencia y visibilidad. Su hermana, Inma Chacón(2006), ha comentado a qué se debe cada título que elegía su hermana en “Los títulos de la mirada”. (En A. Encinar, E. Löfquist y C. Valcárcel (Eds.), Género y Géneros II. Escritura y Escritoras iberoamericanas (Vol. 2, p. 231-238). Madrid: Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid).

Su “Trilogía de la huída” se encuentra integrada por Algún amor que no mate (1996), Blanca vuela mañana (1997) y Háblame, musa, de aquél varón (1998).

Como un rescate y análisis de la memoria colectiva se encuentran Cielos de barro (2000) y La voz dormida (2002).

Algún amor que no mate: fue publicada antes de que la violencia de género se introdujera en la agenda pública española. En principio, el título de la novela incluía signos de interrogación ¿Algún amor que no mate?, sin embargo, la también poeta dejaría su respuesta en el aire, eliminando la interrogación del título definitivo. Sería José Saramago, en la presentación del libro en el Círculo de Bellas Artes, el que le daría a Dulce Chacón la clave para entender que los amores no matan, a menos que ellos mismos estén muriendo.

Como señala su hermana: “Su incursión en la narrativa se debió a una casualidad. Asistía a un taller de literatura donde le pidieron que escribiera quince líneas que comenzaran con la frase ‘Hace quince años que…’ De esta primera frase nacería su primera novela“.

Blanca vuela mañana: El título de esta obra se debe a que Dulce Chacón tenía una amiga azafata, Blanca Porro, con la que siempre bromeaba por su partida anticipada cuando salían con sus amistades. Blanca se retiraba antes que las y los demás y frente a la insistencia de las amistades para que se quedara más tiempo, Dulce les decía: “Blanca vuela mañana”. Entre sus amigas y amigos comentaron que esta frase merecía ser el título de alguna novela y que quién la escribiera, se apropiaría de ella. Dulce había pensado en escribir otra obra que hablara sobre la falta de comunicación en la pareja y fue ella quién se adueñó de este título para su segunda novela.

Háblame, musa, de aquél varón: La autora escribió esta novela pensando en que el título sería “Nessun dorma”, pero su editor creía que era muy comercial utilizar un título en italiano. Por otro lado, la traducción del italiano al español no convencía por que se podía prestar a que la novela se confundiera con una de misterio. Debido al paralelismo con la Odisea y con el Ulises de Joyce, la autora buscó un título en la epopeya de Homero, eligiendo así la primera frase de la Odisea sin estar muy convencida. Como cuenta su hermana Inma Chacón, para Dulce, Háblame, musa, de aquél varón siempre sería Nessun dorma.

Cielos de barro: El título de esta novela era Tierras de Barro, pero Dulce le cambió el nombre a Cielos de barro debido a la sugerencia que le hizo Julio Llamazares. Él le dijo que mirará hacia arriba y no hacia abajo, cambiando “Tierras” por “Cielos”, para romper la coherencia interna de la frase.

La voz dormida: Los manuscritos de las primeras versiones de esta novela tenía por título Diario de una mujer muerta, pero a la autora no le agradaban los diarios y no quería que su novela fuera confundida por uno de ellos. También pensó en titularla La muerte huele a mandarinas, pero cuando comentó este título con su familia, no tuvo éxito. Finalmente, le pondría La voz dormida por un verso suyo: “Después del amor”, en Contra el desprestigio de la altura en Cuatro gotas de 2003.

Aprovechando este homenaje a esta grande autora, queremos recomendar la excelente película de “La Voz dormida” (y por supuesto, también la indispensable lectura del libro!!!), una maravillosa película que muestra a mujeres transgresoras y seguras, quienes participaron activamente en la historia desempeñando diversas formas de ser mujeres.

Les dejamos el trailer de la película!

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

Matar al “Ángel de la Casa” – Virginia Woolf

17 Oct

El arquetipo femenino ha estado presente durante siglos, se transforma, se encubre, busca otros canales para ser difundido y reproducirse: terminar con él ha sido y es una lucha constante.

De manera magnifica y excelsa, Virginia Woolf (1882 – 1941) en Profesiones para la mujer”, Las mujeres y la literatura, nos narra la lucha constante para erradicar al “Ángel de la Casa”, el cual, resulta que nunca acaba de estar bien muerto: tenemos que luchar constantemente para acabar con él.

Les dejamos esta brillante reflexión y las invitamos a seguir luchando por erradicar al “Ángel de la Casa” que todas y todos tenemos dentro!

“… Descubrí que si quería dedicarme a la crítica de libros, tendría que librar una batalla con cierto fantasma. Y este fantasma era una mujer, y, cuando conocí mejor a esta mujer, le di el nombre de la protagonista de una famosa poseía, << El Ángel de la Casa>>. Ella era quien solía obstaculizar mi trabajo, metiéndose entre el papel y yo, cuando escribía reseñas de libros. Ella era quien me estorbaba, quien me hacía perder el tiempo, quien de tal manera me atormentaba que, al fin, la maté. Vosotras, que pertenecéis a una generación más joven y feliz, quizá no hayáis oído hablar de esta mujer, quizá no sepáis el significado de mis palabras cuando me refiero al Ángel de la Casa. La describiré con la mayor brevedad posible. Era intensamente comprensiva. Era intensamente encantadora. Carecía totalmente de egoísmo. Destacaba en las difíciles artes de la vida familiar. Se sacrificaba a diario. Si había pollo para comer, se quedaba con el muslo; si había una corriente de aire, se sentaba en medio de ella; en resumen, estaba constituida de tal manera que jamás tenía una opinión o un deseo propios, sino que prefería siempre adherirse a la opinión y al deseo de los demás. Huelga decir que, sobre todo, era pura. Se estimaba que su pureza constituía su principal belleza. Su mayor gracia eran sus rubores. En aquellos tiempos, los últimos de la reina Victoria, cada casa tenía su Ángel. Y, cuando comencé a escribir, me tropecé con él, ya a las primeras palabras. Proyectó sobre la página la sombra de sus alas, oí el susurro de sus faldas en el cuarto. Es decir, en el mismo instante en que tomé la pluma en la mano para reseñar la novela escrita por un hombre famoso, el Ángel se deslizó situándose a mi espalda, y murmuró: ‘Querida, eres una muchacha, escribes acerca de un libro escrito por un hombre. Sé comprensiva, sé tierna, halaga, engaña, emplea todas las artes y astucia de nuestro sexo. Jamás permitas que alguien sospeche que tienes ideas propias. Y, sobre todo, sé pura’ y el Ángel intentó guardar mi pluma. Y ahora os voy a contar el único hecho del que, en cierta medida, me enorgullezco, a pesar de que el mérito corresponde a algunos excelentes antepasados que me dejaron un poco de dinero -¿digamos quinientas libras anuales?-, por lo que no tenía necesidad alguna de depender exclusivamente de mi encanto para vivir. Me volví hacia el Ángel y le eché las manos en el cuello. Hice cuanto pude para matarlo. Mi excusa, en el caso de que me llevaran ante los tribunales de justicia, sería la legítima defensa. Si no lo hubiera matado, él me hubiera matado a mí. Hubiera arrancado el corazón de mis escritos. Sí, por cuanto, en el mismo momento en que puse la pluma sobre el papel, descubrí que ni siquiera la crítica de una novela se puede hacer, sin tener opiniones propias, sin expresar lo que se cree de verdad de las relaciones humanas, de la moral y del sexo. Y, según el Ángel de la Casa, las mujeres no pueden tratar libre y abiertamente estas cuestiones. Deben servirse del encanto, de la conciliación, deben, dicho sea lisa y llanamente, decir mentiras, si quieren tener éxito. En consecuencia, siempre que me daba cuenta de la sombra de sus alas o de la luz de su aureola sobre el papel, cogía el tintero y lo arrojaba contra el Ángel de la Casa. Tardó en morir. Su naturaleza ficticia lo ayudó en gran manera. Es mucho más difícil matar a un fantasma que matar una realidad. Siempre regresaba furtivamente, cuando yo imaginaba que ya lo había liquidado. Pese a que me envanezco de que por fin lo maté, debo decir que la lucha fue ardua, duró mucho tiempo, tiempo que yo hubiera podido dedicar a aprender gramática griega, o a vagar por el mundo en busca de aventuras. Pero fue una verdadera experiencia, una experiencia que tuvieron que vivir todas las escritoras de aquellos tiempos. Entonces, dar muerte al Ángel de la Casa formaba parte del trabajo de las escritoras.”

Libertad y amor!
LA SIEMPREVIVA

Feminista

15 Oct

Hoy en día muchas mujeres no quieren ser llamadas feministas o se cree que el feminismo es el machismo “al revés”: todo esto se debe al patriarcado que va buscando canales y formas de desacreditar a quienes luchan por la igualdad.

 A nosotras nos da orgullo decir que somos feministas porque creemos que las mujeres, al igual que los hombres, somos seres humanos. También lo somos porque creemos que todos los seremos humanos debemos tener los mismos derechos.

 Por esto, nos gustaría compartir con ustedes en escrito de Florence Thomas que se titula “Soy feminista” que nos parece fantástico:

“Nunca he declarado la guerra a los hombres; no declaro la guerra a nadie, cambio la vida: soy feminista.

No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero se también compartir los duelos de las miles de mujeres víctimas de violencia: soy feminista.

Me gusta con locura la libertad más no el libertinaje: soy feminista.

No soy pro-abortista, soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista.

No soy lesbiana, y si lo fuera ¿cuál sería el problema? Soy feminista.

Sí, soy feminista porque no quiero morir indignada.

Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias.

Soy feminista porque creo que hoy día el feminismo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y de actuar sobre él.

Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo.

Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para reconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados.

Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra.

Soy feminista y escribo para las mujeres que no tienen voces, para todas las mujeres, desde sus incontestables semejanzas y sus evidentes diferencias.

Soy feminista porque el feminismo es un movimiento que me permite pensar también en nuestras hermanas afganas, ruandesas, croatas, iraníes, que me permite pensar en las niñas africanas cuyo clítoris ha sido extirpado, en todas las mujeres que son obligadas a cubrirse de velos, en todas las mujeres del mundo maltratadas, víctimas de abusos, violadas y en todas las que han pagado con su vida esta peste mundial llamada misoginia.

 Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guion humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad.

Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor.

Soy feminista para reconciliar razón y emoción y participar humildemente en la construcción de sujetos sentipensantes como los llama Eduardo Galeano.

Soy feminista y defiendo una epistemología que acepte la complejidad, las ambigüedades, las incertidumbres y la sospecha.

Se hoy que no existe verdad única, Historia con H mayúscula, ni Sujeto universal.

Existen verdades, relates y contingencias; existen, al lado de la historia oficial tradicionalmente escrita por los hombres, historias no oficiales, historias de las vidas privadas, historias de vida que nos ensenan tanto sobre la otra cara del mundo, tal vez su cara más humana.

En fin soy feminista tratando de atravesar críticamente una moral patriarcal de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna desde hace siglos.

Trato de ser feminista en el contexto de una modernidad que cumple por fin sus promesas para todos y todas. Como dice Gilles Deleuze ‘siempre se escribe para dar vida, para liberarla cuando se encuentra prisionera, para trazar líneas de huida’.

Sí, trato de trazar para las mujeres de este país líneas de huida que pasen por la utopía.

Porque creo que un día existirá en el mundo entero un lugar para las mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus desequilibrios, sus desordenes, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

Un día, no muy lejano, espero, dejaremos de atraer e inquietar a los hombres; dejaremos de escindirnos en madres o putas, en Marías o Evas, imágenes que alimentaron durante siglos los imaginarios patriarcales; habremos aprendido a realizar alianzas entre lo que representa Maria y lo que significa Eva. Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas; ni putas, ni vírgenes; ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres, resignificando ese concepto, llenándolo de múltiples contenidos capaces de reflejar novedosas practicas de si que nuestra revolución nos entrego; mujeres que no necesiten mas ni amos, ni maridos, sino nuevos compañeros dispuestos a intentar reconciliarse con ellas desde el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor.

Por esto repito tantas veces que ser mujer hoy es romper con los viejos modelos esperados para nosotras, es no reconocerse en lo ya pensado para nosotras, es extraviarse como lo expresaba tan bellamente esta feminista italiana Alessandra Bocchetti. Sí, no reconocerse en lo ya pensado para nosotras. Por esto soy una extraviada, soy feminista. Y lo soy con el derecho también a equivocarme”.

Escrito por Florence Thomas

Cofundadora del grupo Mujer y Sociedad

FACULTAD DE Cl EN CIAS HU MANAS

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Marzo, 2008

Lotox tango versus Fernando Moreno y su Conjunto Típico: ¿un espectáculo sexista?

11 Oct

El Sábado 8 de octubre acudimos a Conde Duque a ver el espectáculo “Fernando Moreno y Lotox Tango: Riña de Tangos”.

Antes de entrar esperamos afuera a que diera la hora exacta: 9:00 pm, mientras tanto observábamos entusiasmadas la estatua que hay enfrente de Conde Duque en honor a Clara Campoamor.

Una vez que dieron las 9:00 o un poquito antes, entramos al recinto  con mucha emoción, el tango y la milonga siempre han sido de todo nuestro gusto, la pasión que encierran tanto en la música, en la voz como en el baile.

Una vez adentro, nos sorprendió el recinto Conde Duque, un diseño precioso e impresionante que todavía no está acabado en su totalidad y que apuesta por ser uno de los recintos culturales más importantes.

El espectáculo fue fantástico y muy original, PERO, era necesario que utilizaran como parte del espectáculo  a una “mujer florero” para pasearse entre round y round con un letrero para que todos los hombres de la orquesta (y del público) le “piropearan” e incluso el presentador hiciera comentarios como “es muy buena con las manos”… o para que en el round 6 ella mostrara el letrero al revés, es decir, con el número 9 en lugar del 6, y el presentador le dijera: “esta al revés” y ella con cara de que se equivocó se volteara mostrando el culo al público?

Todo esto nos recordó al video de “Il Corpo delle donne” en donde en la televisión italiana las mujeres son mostradas como objetos sexuales sin capacidad de hablar o razonar, son cosificadas y objetivadas sexualmente.

Algo similar ocurre en este espectáculo de tango, en donde la joven del letrero nunca habló, representando un papel pasivo, sin inteligencia y con sumisión que se convirtió durante el espectáculo en un objeto sexual de apropiación y complacencia masculina,  incluso de burla por su falta de capacidad.

Pero esto no termino ahí, el presentador habló sobre los distintos significados que tiene “coger” en España y en Argentina.

Y cuando pregunto a la gente de donde venía “coger”, un miembro de la orquesta de Fernando Moreno dijo que los “conquistadores” (como héroes y no como invasores) después de “mucho tiempo de viajar y aguantarse” (la idea del incontenible deseo sexual masculino) llegaron a América y se “cogieron a las mujeres de ahí”, decía mientras él y el público se reían de su explicación, para rematar diciendo: uno dijo, yo me cogo a esta y a esta otra: cogiéndose a dos.

A nosotras no nos dio risa el que se vea a las mujeres como objetos sexuales de apropiación masculina y menos reírse de todas las traumáticas violaciones que se han llevado a cabo durante siglos! Pretendiendo ser gracioso, decía que un “conquistador” hasta tomó a dos y nos preguntamos ¿que las mujeres no son personas? ¿Por qué pretender normalizar la violencia machista contra las mujeres aludiendo a que los “pobres ‘conquistadores’” tenían mucho tiempo en el barco y llegaron para cogerse hasta de dos!!!

Y ¿porque la gente se ríe de semejante desgracia, acaso les parecería gracioso que llegarán de otros lugares hombres a violar a sus esposas, parejas, hijas, hermanas y madres? Y de “a dos”?

Basta de Sexismo

Entonces toda la grandeza del tango, del baile, la estupenda voz de los cantantes y el hermoso sonido que salía de todos los instrumentos creando arte y emocionando, quedo ensombrecido por estos comentarios SEXISTAS.

Y nos preguntamos, es necesario humillar a las mujeres para que un espectáculo triunfe? ¿Es necesario hacer comentarios que normalizan las violaciones hacia las mujeres para que la gente se ría? Y ¿Por qué reírse de chistes machistas y sexistas?

¿Porque no, que el presentador tuviera una co-presentadora activa e inteligente que le diera un extra al espectáculo?

Tristemente, un espectáculo que lo tiene todo para tener éxito nos decepcionó profundamente con su sexismo.

Les dejamos el excelente documental de “Il corpo delle donne” de Lorella Zanardo y Marco Malfi Chindemi con subtítulos en español para que lo puedan ver y reflexionemos sobre las imágenes y representaciones de las mujeres que existen, las cuales nos humillan y denigran.

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

Cairo 678

16 Sep

 

El día comienza y tú solamente quieres ir a trabajar con tranquilidad y hacer tu vida sin ser molestada, pero durante todo el día y desde que tienes 11 años aproximadamente, tienes que aguantar las miradas lascivas, los mal llamados “piropos”, el que se invada tu espacio personal  y a veces el que seas tocada sin tu consentimiento en el transporte público o en la calle por ser hecha mujer.

Esta es una realidad que sucede en todo el mundo, con sus matices en cada lugar, consecuencia de la organización social patriarcal que reduce a las mujeres a objetos sexuales de apropiación masculina.

La película egipcia Cairo 678, escrita y dirigida por Mohamed Diab, aborda el acoso sexual a través de tres historias reales de mujeres que como muchas, han sido acosadas por hombres. La película enlaza la historia de tres mujeres pertenecientes a distintos grupos nacionales que se tienen que enfrentar día a día con el acoso, pero que cansadas deciden ir más allá: juntas harán historia.

Les recomendamos esta excelente película que en sus diálogos aborda todos los tópicos y estereotipos sobre la construcción de lo femenino y masculino y considera cada palabra y cada detalle.

Que la disfruten!

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

Diversas formas de ser mujer y diversas formas de ser bella

24 Ago

Desde pequeñas, además de que nos imponen juegos diferenciados dependiendo de si se es mujer o varón, las muñecas con las que jugamos no son inocentes, llevan muchos mensajes que imponen un “deber ser mujer” tanto en comportamiento como en estética: ¿porqué las muñecas son todas rubias, altas, delgadas y de ojos azules? ¿Acaso no existen otras formas de belleza? ¿Qué ha pasado con las muñecas tradicionales que pueden representar diversas formas de ser mujeres?

En  la intervención realizada en Casa América por la feminista mexicana Marta Lamas “Muñecas mexicanas: ¿güeras (rubias) o prietas (morenas)?” la antropóloga mexicana con formación psicoanalítica aborda la influencia que tienen los estereotipos de belleza que se imponen a través de las muñecas, como en el caso de la Barbie de Estados Unidos de América que conlleva el ideal de belleza racista y clasista.

De la misma manera, hace interesantes reflexiones partiendo de las muñecas tradicionales mexicanas y llega a conclusiones muy valiosas al mostrar las muñecas hechas por mujeres dentro del EZLN que representan la diversidad de formas de ser mujer y muestran como una mujer puede ser activa, luchadora y transgresora.

A continuación les dejamos el video para que lo disfruten!

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

Las calles son de todas!

30 Jul

Todos los días mujeres de todas partes del mundo tenemos que vivir el acoso en las calles de algunos hombres, ya sea con miradas lascivas o “piropos” que representan una intromisión en nuestras vidas y limitan nuestra movilidad, ya que muchas veces preferimos no pasar por un lugar para no sentir este acoso o incluso no salir a determinadas horas.

 Este tema lo hemos tocado con anterioridad en el Blog, en un post titulado “¿Quién les hizo cree que tienen derecho sobre mi cuerpo?” y hoy quisiéramos agregar información valiosa! Ante este acoso, diversas mujeres se han unido para forma organizaciones que denuncien la apropiación de las calles por parte de los hombres en distintas partes del mundo y  han creado innovadoras formas de actuación y de denuncia. Entre estas organizaciones destacan “Street Harassment Project” http://www.streetharassmentproject.org/ y “I Hollaback org” http://www.ihollaback.org/the-movement/.

“Street Harassment Project” 

Es un grupo activista con base en Nueva York que lucha en contra del omnipresente acoso en las calles y lugares públicos que sufrimos las mujeres por parte de los hombres. Este grupo ha ido recolectando los testimonios de mujeres que han sufrido acoso en las calles por parte de hombres y realizan diversas actividades.

“I Hollaback org”

Esta organización tiene por objetivo terminar con el acoso en las calles que sufren las mujeres usando la tecnología de los teléfonos móviles, ya que muchas mujeres suben a la página sus historias y en muchos casos la fotografía que tomaron con su móvil al acosador para evidenciarlo.

Las dos páginas tienen información muy valiosa sobre defensa personal, las historias que han vivido las mujeres, los mitos existentes en torno al acoso en la calle hacia mujeres por parte de hombres, artículos, vídeos, actividades, clases de defensa personal, tips y demás información que hace visible una situación que es poco denunciada y que se ha querido imponer como “aceptable” o “normal” que una mujer, por ser mujer, vista como se vista (aún vistiéndose de la forma que ella quiera nada justifica que se crea que se tiene derecho sobre su cuerpo ni justifica una agresión) tenga que vivir siendo molestada con estas agresiones que buscan reafirmar y recordad a quién siguen perteneciendo las calles.

Estos son espacios muy constructivos de intercambio de experiencias, de sororidad y diálogo que hace visible y denuncia una situación que debe terminar, basta de la violencia en contra de las mujeres en todas sus formas!!!

Las invitamos a visitar las páginas de estas organizaciones y ha crear en cada país o comentarnos de los que ya existen  para que que  las mujeres podamos caminar por las calles sin miedo!!

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

PD Próximamente escribiremos sobre estos movimientos en otros países además de Estados Unidos de América !! y las invitamos a que compartamos información al respecto e imágenes en otros idiomas y formas de expresión!!!

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