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“Lo que hace con las manos, lo borra con los pies”

11 Mar

Y ahí estaba yo, hablando de los estereotipos de género, comentando de qué manera hombres y mujeres nos vemos limitados en derechos por las desigualdades de género. Le contaba a mi público cómo frases como: “los niños no lloran” “las mujeres no se ubican geográficamente” “los hombres no saben cuidar” “las mujeres no son buenas con las matemáticas”,“los hombres son valientes, fuertes y no le temen a nada”, etc. se han traducido en desigualdades en el ámbito económico, político y hasta médico. Les decía que según la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (Colombia) en el 2010, la tasa de desempleo nacional fue 11,8, igual al año anterior; siendo 9,0% en los hombres, y 15,6% en las mujeres, y que por tanto las mujeres han sido  más afectadas por el desempleo que los hombres; y que a 2011 sólo hubo 107 mujeres alcaldesas de un total de 1100 alcaldías a nivel nacional; y que  51.092 mujeres fueron violentadas por su pareja.

Y estando allí me sentía orgullosa, me parecía increíble que me invitaran a hablar de género en un seminario sobre conflicto y paz, y me parecía aún más increíble escuchar a estudiantes que pertenecían a semilleros de investigación sobre género y orientaciones sexuales, hablar sobre sobre equidad, sobre la importancia de la tolerancia y el respeto por la diferencia, y sobre los derechos vulnerados a muchas mujeres campesinas. Salí del auditorio sintiéndome la mujer maravilla, sintiendo que como dice mi amiga LASIEMPREVIVA “se hizo por fin un poco de justicia en el mundo”, al fin y al cabo empezar a nombrar las cosas, es reconocer su existencia, y eso se había hecho en el discurso de las estudiantes y en el mio: visibilizar la desigualdad nombrándola.

Bajé las escaleras y llegué a la sala de profesores y para mi sorpresa y desilusión, no pasó ni media hora desde mi intervención en el auditorio, para que escuchará de la boca de un profesor: “los hombres son los que mandan”. Inmediatamente dos profesoras sentadas a su lado lo voltearon a ver, pero aún más sorprendentemente resultaron diciendo entre risas: “si tienes razón”. En ese momento mi sangre hirvió, caí al infierno y no pude más que decir: “Qué lástima que no fueron al debate sobre género en el segundo piso”. Sólo me miraron sorprendidas por mi tono de voz y mis palabras, tal vez no se esperaban nada.

estereotipo

Toda esta situación me hizo pensar profundamente en varios aspectos que seguramente también habrán pasado por sus mentes:

1) ¿Cómo mientras unas y unos hacemos esfuerzos por la igualdad, otros no hacen el más mínimo esfuerzo y de hecho legitiman la desigualdad y los estereotipos sexistas?

2) ¿Cómo algunas mujeres permiten burlas, insultos y “chistes” sobre si mismas?  (Espero ampliar esta cuestión más ampliamente en otra entrada)

3) ¿Cómo desde la misma educación se están promoviendo valores sexistas, estereotipos y desigualdades de género?

Por supuesto que mi primer pensamiento, y que da título a esta entrada es “Lo que hace con las manos, lo borra con los pies”, refiriéndome a la sociedad en su conjunto; mientras unos y unas hacen paz, otros y otras hacen guerra; mientras unas y unos luchan por los derechos; otros y otras los ultrajan, etc. ¡¡¡¿Cómo es posible que en simultáneo unos y unas luchen por algo mientras otros y otras lo borran con sus ideas y acciones?!!!

mafalda

 

 Por supuesto la situación es preocupante, pero lo es más si se trata de una Facultad de Psicología, donde formamos personas para tratar, apoyar, guiar y estudiar a otras personas. Sin embargo, como todo en la vida, puedes decidir si creer o no creer, si dejarte afectar o no, y en este caso, creer si los y las demás borran con malas acciones y decisiones lo que otros y otras han hecho con mucho esfuerzo. Así, que puede que hoy haya amanecido optimista, pero decidí no creer en que los o las demás borran mis buenas acciones.
Decidí creer que mis acciones tendrán mayor efecto a largo plazo, como una especie de efecto mariposa, y que lo que yo cambie generará cambios en las demás personas y en el mundo. Las feministas vivimos días difíciles, no sólo por el alto grado de desigualdad que vemos en nuestro entorno, sino por la alta carga de frustración traída precisamente por la idea “lo que hace con las manos, lo borra con los pies”; pienso que la frustración acompañada de coraje puede motivar a la acción, pero muchas veces los costos mentales y físicos de esto son altos, y más cuando este estado emocional es constante. Sé que en muchos, o en la mayoría de los casos, no podré detener los comentarios sexistas; y sé que no podré evitar ponerme de mal genio, frustrarme y querer “bajarme del mundo”; pero quiero quedarme con el efecto mariposa.
el-efecto-mariposa
Quiero creer que agitando mis alas, haré una tormenta aquí o en cualquier lugar del mundo. Quiero creer que somos varias mariposas agitando las alas lo más que podemos y quiero creer en lo que alguna vez me dijo mi profesor de psicología política: “Si estudias psicología debes creer en que el cambio es posible”. Espero que ese cambio implique avance hacia la igualdad de oportunidades y derechos, y en últimas hacia la libertad individual y social. Hoy sueno hippie, y seguro habrá muchas y muchos que me critiquen y odien que hable de cosas buenas y bonitas, viendo “el mundo como está”; de hecho en otras circunstancias o momentos de mi vida, sería yo la que criticaría mi postura; pero como ya lo dije, de algo bueno tendrá que salir algo bueno.
He seguido escuchando comentarios como los que les comenté al principio del texto, de hecho, todos los días los escucho. Hasta tengo ganas de hacer un conteo diario, pero no sé si mostrando el sexismo en todos lados, contribuya al cambio, o sólo a la frustración. Seguiré denunciando y reconozco su importancia, de hecho en este blog ya hemos denunciado y seguiremos denunciando las desigualdades de género; pero quiero hacer el esfuerzo por visibilizar al tiempo lo que se está haciendo de bueno para contrarrestarlo. Esta es una promesa para conmigo y para todas y todos las y los que a veces creemos que sólo habrá tormenta, les seguiré contando cómo avanzo en este sentido.
Con cariño,
Amarga

Más sobre el piropo y el acoso sexual callejero…

20 Nov

En muchas ocasiones en este blog hemos hablado del piropo como forma de acoso sexual callejero, definiéndolo como:

Se trata de una forma de acoso sexual que se da es espacios públicos. Abarca desde  comentarios como “Te cojo toda, mamita”, a manoseos, persecuciones o agresiones  físicas. Algunas personas consideran que expresiones como “Hola linda” u “Hola  hermosa” no son ofensivas. Sin embargo, otras sí. Otras pueden sentirse intimidadas,  invadidas, o simplemente muy incómodas. Hay que tener en cuenta que, casi a diario,  un gran número de mujeres toleran tanto comentarios fuera de lugar como agresiones  verbales en espacios públicos. La cifra de mujeres que son atacadas sexualmente  antes de los 18 llega a un 25%. 

Desde mi experiencia personal debo decir que se ha convertido en algo insoportable, día a día me siento privada de mi libertad de caminar por la calle sin sentir de repente la mirada inspectora de algún hombre, que tan pronto paso de largo me grita o dice cosas, se va detrás de mi, me sigue con la mirada o no me deja pasar hasta que le preste algún tipo de atención. Lo más curioso de todo es que la mayoría de estos hombres no realizan el acoso de frente, pues esperan a que ya te vayas a bajar del bus o a que pases adelante cuando vas caminando y lo dicen entre dientes con un tono pervertido que te hace sentir desnuda. Últimamente muy equivoca e inconscientemente hasta he llegado a pensar mi vestuario para evitar esto y cargo en mi bolso una piedra por si debo defenderme utilizando la violencia y he llegado a hacerme muchas preguntas: ¿Por qué he de cambiar mi forma de vestir por algo que no es mi culpa? ¿Entonces de quién es la culpa? ¿de los hombres que gritan piropos? ¿de las mujeres que se arreglan y maquillan para verse bellas? ¿la solución es que las mujeres tomemos clases de defensa personal ó que como yo carguemos piedras en nuestros bolsos? Y me di cuenta de que todos y todas formamos parte del problema: Mi mamá cuando me dijo: “Es mejor que le digan a uno cosas, a que no le digan nada” o los dichos y refranes populares como “el hombre propone y la mujer dispone” ó “Los hombres son como picaflores porque las mujeres somos hermosas flores” “A la mujer y a el papel por detras has de ver” “A la mujer bigotuda, de lejos se la saluda”, según los cuales el autoestima de la mujer debe depender de la calificación de los hombres y las mujeres somos agentes pasivos con una especie de obligatoriedad de poseer belleza. Acompañado de esto, se habla en realidad de un concepto de belleza asociado a la juventud y a una estética específica (maquillaje y ropa determinado ó la pertenencia a un grupo étnico o a una nacionalidad específica).

Ahora bien, lo aquí comentado no significa que se deban erradicar las palabras bonitas que halagan a las mujeres u hombres, sino que se deben poner límites a las formas de violencia sutiles que coartan la libertad de ocupar un espacio público sin sentirse atacado.

Hoy en día existen muchas iniciativas a nivel gubernamental e internacional que buscan garantizar espacios más seguros para las mujeres, algunas de ellas se pueden ver en el proyecto Ciudades seguras para las mujeres que busca empoderar a las mujeres como ciudadanas con derechos en ciudades como Bogotá (Colombia), Buenos Aires (Argentina), Santiago (Chile), Cusco (Perú), entre otras.  Un ejemplo de la imagen de la mujer que se tiene en las ciudades está dado por un experimento realizado por la  Red Mujer y Hábitat de América Latina que consistía en ubicar diferentes estatuas con forma de mujer o muñecas de metal en diferentes zonas de la ciudad para identificar las reacciones y el trato dado por las personas a éstas. El experimento sorprende pues muchas de estas estatuas fueron robadas, dañadas, se les escribían palabras o dibujos obscenos, dejando ver que dentro del imaginario colectivo las mujeres pueden ser acosadas y vulneradas sin restricción alguna. En el siguiente video se pueden observar apartes de este experimento:

Otro ejemplo de las estrategias estatales contra el acoso callejero se puede ver con campañas publicitarias que invierten los roles de género, generando una nueva perspectiva y sensibilización del acoso con cuestionamientos dirigidos  a los hombres tales como: ¿y si la sociedad fuera hembrista? ¿y si fueras tú el acosado? ¿y si es tu esposa, novia, hermana o madre la acosada como te sentirías?. Un ejemplo de esta campaña se puede ver en el siguiente video:

 

Aún hay mucho trabajo por hacer por ganar espacios públicos libres de acoso y plenos en seguridad y derechos para las mujeres. Lo más difícil de combatir es la validación social dada al piropo como algo obligatorio que debe hacer un hombre y recibir una mujer para cumplir con los roles de género establecidos por la organización cultural y social. Esta validación social es la que nos hace a todos y todas participes del acoso y es la que me llevó a echarme la culpa por vestir de una forma u otra, o a buscar desesperadamente la violencia como respuesta . La solución a todo esto parece estar en un cambio social apoyado por las políticas públicas y por el empoderamiento de las mujeres que le permitan enfrentarse de la mejor manera a un acosador (Evitando la violencia y mostrándose fuerte y segura). El debate está abierto y la lucha sigue en pie.

Espero que puedan compartirme sus opiniones y experiencias sobre este tema y que esta publicación permita ampliar perspectivas sobre esta situación.

Para mayor información sobre el acoso callejero se recomienda visitar el siguiente link:

¿Piropo o acoso sexual callejero?

¿Son nuestras ciudades seguras para las mujeres?

Hasta pronto

Amarga

Los espermatozoides colaboradores

17 Nov

Hace algunos años, cuando empecé a acercarme a la perspectiva de género, me encontraba sorprendida por una información que cambiaba la idea sobre la denominación de los hombres como el “primer sexo”, era de un radioclip titulado “Un clítoris reformulado” según el cual la naturaleza es una máquina programada para fabricar mujeres y por tanto si el espermatozoide  fecunda al óvulo que tiene el cromosoma masculino Y, la naturaleza cambia su orden y empeza a fabricar un varón. Esto ocurre a la octava semana de gestación y es la explicación de algunos rasgos de mujer que conservan los hombres, como el caso de las tetillas o pezones. Esta idea genera algunos cambios, pues se pasaría de hablar del clítoris como un micro pene a hablar del pene como un clítoris reformulado, y de los testículos como ovarios reubicados, convirtiendo al hombre en una especie de mujer reorientada.  Esta información me generó gran impacto pues me permitió el cuestionamiento de los ordenes sociales establecidos que ubican a la mujer en un lugar inferior al del hombre y además me resultó interesante pues una vez más se abre el debate naturaleza/cultura, demostrándose que muchas de las ideas base de la sociedad patriarcal parten de una creación e interpretación cultural más que de lo que ocurre a nivel biológico.

Hoy me vuelvo a sorprender y en relación a la información anterior, me encontraba viendo un programa colombiano titulado Mujeres en línea en el que se debate sobre temas de actualidad que involucran a las mujeres, sus vivencias y cotidianidades. El tema del programa que vi se titulaba “La esencia de lo femenino” y en éste, la psicóloga Mónica Tobón habló de como hombres y mujeres tenemos algo de femenino y que al vivir en una sociedad patriarcal, lo femenino ha sido relegado y rechazado, siendo los valores masculinos los dominantes y predilectos por hombres y mujeres. En ese sentido, la competitividad ha sido la prioridad para la sociedad y ha sido muchas veces justificada con la explicación del proceso de fecundación en el que:

 “Los espermatozoides tienen una única misión, fecundar el óvulo, la fortaleza, velocidad y capacidad determinará al ganador de esta carrera […] La meta está cada vez más cerca, el camino de los espermatozoides hacia el óvulo se ha allanado, pero ahora se inicia un gran proceso de competencia”.

Como se puede ver, los espermatozoides parecen estar descritos desde una óptica masculina al adjudicarles características como fuerza, velocidad, capacidad y competencia.  Esta información no la han enseñado en colegios, institutos, universidades, en especiales y documentales de televisión y en gran medida se nos ha trasmitido la idea de que esta competencia vivida en el útero de nuestras madres, se extrapola a nuestra vida y por tanto debemos competir siempre por un lugar con el objetivo de alcanzar una meta.

Ahora bien continuando con lo que vi en el programa de televisión, quedé gratamente sorprendida cuando la invitada describió de forma diferente el proceso de fecundación ¡¡¡DESDE UNA ÓPTICA FEMENINA!!! en la que no hay competencia, sino colaboración. Según esta psicóloga, estudios recientes han demostrado que el óvulo se comunica químicamente con el esperma y por tanto selecciona el espermatozoide que lo va a fecundar, así que el espermatozoide elegido ya sabe cuál va a ser su misión y los demás lo acompañan en ese proceso, siguiéndolo y protegiéndolo hasta llegar a su destino.

Después de escuchar esta versión de la fecundación, decidí buscar a través de internet para informarme más, sin embargo la red está inundada de la versión tradicional, por lo que espero muy pronto obtener más información para ampliar la nueva perspectiva.

Sin duda, una nueva mirada de la fecundación que además de abordar la competencia y la fuerza, valores tradicionalmente masculinos, aborde la comunicación, la protección y la colaboración, valores femeninos, enriquece la mirada sobre los géneros y nos da lecciones importantes sobre la sociedad que queremos construir. La discusión sigue en pie, creo que aún quedan muchas cosas por conocer, pero más que eso aún quedan muchas cosas por ser vistas desde nuevas perspectivas.

Aquí les dejamos el link que tiene partes del programa La esencia femenina:

http://www.citytv.com.co/programa/mujeres

Espero que lo aquí comentado abra el espacio para nuevas discusiones y cuestionamientos acerca de lo que conocemos y la manera como se ha construido el mundo.

No siendo más por ahora, me despido.

Hasta pronto

Amarga

“We can do it like the man”

5 Jun

Esta canción títulada “Do it like a dude” (“Hazlo como un chico”) de la cantante Jessie J, me ha dejado bastante pensativa. La canción habla de varias cosas que las mujeres podemos hacer como un hombre: golpearse, agarrarse la entrepierna, mover dinero y pagarle a trabajadoras sexuales, entre otras cosas; acompañado de la letra, el video refleja esto, una especie de mujeres que hacen lo que se supone hace un hombre. No sé si lo estoy malinterpretando, pero a mi parecer en esta canción y video parece haber un reflejo del famoso intercambio de roles, aunque en este caso se siguen tomando los valores masculinos más negativos (la lucha, la competencia, el uso de las mujeres como objeto sexual, etc.) como punto de referencia y como algo deseable para las mujeres.

 

Aqui les dejo algunos fragmentos de la canción para que la conozcan y juzguen por ustedes mismxos:

Stomp stomp I’ve arrived (Empujo y piso a todos, he llegado)
Drop the beat, nasty face  (Pon el beat, con cara desagradable)
Why ya lookin’ at me? (¿Por qué me estás mirando?)”
“I can do it like a brother (Puedo hacerlo como un bro)
Do it like a dude (Hacerlo como un tipo)
Grab my crotch, wear my hat low like you /Agarro mi entrepierna, uso la gorra baja como tú)”
Boom Boom, pull me a beer (Boom, boom, pásame una cerveza)
No pretty drinks, I’m a guy out here (Nada de bebidas bonitas, yo soy un chico aquí)
Rollin’ rollin’ rollin’ rollin’ money like a pimp (Moviendo, moviendo, moviendo, moviendo dinero como un traficante de prostitutas)
My B I T C H’s on my d*ck like this (Tengo perras detrás de mí)”

 

¡Hasta pronto!

 

Amarga

Estrategias de control y desigualdad de género

5 Jun

A menudo vivimos situaciones cotidianas que parecen tan normales que ni nos damos cuenta del poder de control que están ejerciendo sobre nosotrxs y de lo que manifiestan. En esta ocasión quiero hablarles de tres situaciones que pude ver y vivir en Roma, durante un pequeño viaje turístico, en las que pude experimentar indignación por lo que representan para la organización social de género: 1) Baños de mujeres SIN perspectiva de género, 2) Vendedores de rosa que acosan a mujeres,  y 3) ¿ Patas de mesa ó piernas de mujer?

 

En primer lugar se encuentra la situación de la que ya muchas veces hemos hablado con LaSiempreViva:  ¿por qué siempre hay que hacer una fila o cola larguisima para entrar al baño de mujeres, mientras que el baño de hombres resulta estar casi siempre desocupado? Muchas veces me pregunto si habrá alguna razón biológica para que las mujeres entremos más al baño o para que procesemos más rápido los líquidos o algo así. La verdad esto aún no lo sé, sin embargo estoy segura que si vamos a los baños públicos casi siempre encontraremos fila para entrar al baño de mujeres, lo cual deja una pregunta ¿por qué no hacer los baños con perspectiva de género? Si las mujeres usamos más baños, ¿no deberían haber más baños para mujeres?. Bueno, esta es sólo una cuestión y no sé si la estoy exagerando, pero además de estas eternas colas que nos tenemos que aguantar las mujeres, hay otras situaciones relacionadas con los baños que vivimos tanto hombres como mujeres, y es precisamente la división de los baños para hombres y para mujeres, pues en esta división tan cotidiana, hay una estrategia de control de género. Un ejemplo de esto lo viví en los baños (aseos/servicios) de un Mc Donalds de Roma, la fila de mujeres era larguísima, conté que eramos alrededor de 12 mujeres esperando y la fila crecía atravesando el restaurante, había un sólo baño tanto para hombres como para mujeres. Los hombres que iban para el baño seguían directo a “su” baño, las mujeres hacíamos fila impacientemente. Los baños se ubicaban en un pequeño cuarto que tenía dos puertas (no había ninguna señal que diferenciará los baños) y resulta que como era casi imposible entrar al baño de mujeres ni siquiera a lavarse las manos, una chica decidió entrar al baño de hombres a usar el lavamanos. En eso llegó un hombre y al ver mujeres en ambos baños, pensó que no había baño para hombres y se fue a preguntar hasta que le dijeron que ese baño si era el de hombres, se dirigió a él con desconfianza y al ver a un niño en ese baño, le preguntó que si ese baño si era el de hombres y hasta que el niño se lo confirmo no entró. Por otro lado, mientras hacíamos la fila, estuve muy tentada a entrar al baño de hombres y promover entre las mujeres que entraramos a ambos baños, sin embargo, una señora que iba detrás mio, decidió entrar al baño de hombres y al ver un hombre allí, se devolvió ante la mirada acusadora de aquel hombre que hizo que todas prefirieramos seguir esperando. ¿Qué reflejan estas situaciones? Yo creo que los baños se convierten en una estretagia de desigualdad, cuando evidentemente no todxos tenemos las mismas posibilidades de usarlos y a su vez se convierten en estrategia de control, cuando claramente los baños dividen a la sociedad en hombres y mujeres, crándose un temor o un castigo al intentar cruzar los límites.

En segundo lugar, mencionaré a los vendedores de rosas. Tuve contacto con ellos particularmente en la plaza trinita dei monte y en la plaza del pueblo (piazza dei poppolo) en Roma. Su trabajo consiste en dar rosas a las mujeres que ven y cobrarle a los hombres que estén con ellas, debo decir que entiendo que necesitan dinero y este trabajo seguramente les ha ayudado a sobrevivir, sin embargo, tuve varios enfrentamientos con algunos de ellos que no me dejaban caminar tranquila y practicamente me ponían las rosas en la cara, casi tocandome y sin dejarme caminar para ningún lado. Esto no sólo me ocurrió a mi, ví como muchas mujeres trataban de moverse evitando dar con estos vendedores, ya que con un “no, gracias” respetuoso no bastaba. Yo tuve que empezar a gritarles para que no se me acercarán. Esto además de ser una especie de privación de mi espacio, espacio que restringían sólo a las mujeres, era un promotor del ideal romántico de mujer que adora las rosas y hombre que tiene y maneja el dinero y se la regala. Yo me preguntaba: ¿por qué no le dan rosas a los hombres para que las mujeres les paguemos y se las regalemos? ¿por qué no le truncan el camino a los hombres y les ponen las rosas en la cara?. Fue una situación indignante en la que debo decir que me sentí acosada y en donde pude ver una estrategia de desigualdad y a su vez de control de los roles de género exigidos socialmente. Lo peor de todo, es que si esto se sigue dando, es precisamente por muchos hombres y mujeres que siguen permitiéndolo porque lo ven como correcto, no digo que debamos dejar de tener vendedores de rosa, sólo digo que la estrategia de venta que usan se basa en una estrategia de división de roles de género, en donde las mujeres perdemos espacio y libertad, y en donde los hombres se ven obligados a cumplir su papel de “príncipe azul” obligándolas a pagar por algo que muy seguramente no tienen deseos de hacer.

Por último, quiero hablar de un imagen que me sorprendió, iba caminando por la plaza España (piazza spagna) en Roma, cuando me encuentro con una tienda de zapatos, al parecer muy reconocida, que en su estantería usaba mesas con patas en forma de piernas de mujer. La imagen me impactó de inmediato, ¿patas de mesa ó piernas de mujer?, al parecer al diseñador o diseñadora seguro le pareció muy novedoso, sin embargo para mi fue la clara idea de la mujer como objeto, en donde se nota que su único objetivo es la venta de zapatos y las mujeres como su objetivo de mercado, más que como personas que usan zapatos. Aqui está la imagen:

 

Para finalizar, quisiera aclarar que aunque estas situaciones las vi en Roma, seguro que pasan en muchos sitios del mundo, así que mi objetivo no es juzgar a un lugar, sino denunciar las múltiples de situaciones sutiles que vivimos y vemos a diario y en donde se pueden identificar desigualdades o formas de control, es especial frente a los roles de género exigidos socialmente. Como siempre, este es un espacio de debate para todos y todas. ¡Hasta pronto!

 

Amarga

 

 

 

La mujer invisible

6 Abr


A simple vista, la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de una super heroína. Sin embargo me pregunto: ¿De qué sirve ser invisible?, bueno pues parece ser que el ser invisible hace que puedas ver a los demás hacer cosas que no harían si te vieran y además tienes la posibilidad de pasar desapercibida si haces algo malo, aunque también si haces algo bueno…

A lo largo de la historia hemos visto como la mayoría de mujeres hemos sido invisibilizadas, pero esto no ha significado que por el hecho de ser invisibles no hicieramos cosas importantes por la sociedad. Un ejemplo importante es el de Apolonia Salavarrieta, más conocida como “La Pola”, una mujer colombiana que contribuyó a la independencia y dentro de sus grandes actuaciones estuvo la de oír las conversaciones en las casas de los nobles donde trabajaba como costurera y llevarsela a grandes líderes como Antonio Nariño (tradujo los Derechos “del Hombre” del francés al español y además fue fiel a su convicción de una independencia real de Colombia que dejara de guiarse por el dominio español). El caso es que esta mujer por el hecho de ser mujer se le calificaba de ignorante, pues se creía que no iba a poder entender las conversaciones políticas, o se pasaba de ella como si no estuviera y se asumía que no estaba ahí. De esta forma, esta mujer invisible llevó información que de otra forma los hombres revolucionarios no hubieran podido conocer y contribuyo a la causa independentista.

Tomando esto en cuenta, esto que aqui les cuento no sólo es para hacerle un homenaje a La Pola como mujer invisible pero precursora de revoluciones, sino también relatar una pequeña experiencia en donde fui una mujer invisible, algo impensable para el momento histórico en el que nos desenvolvemos, pero tristemente real y lo peor inscosnciente para la mayoría de personas y  cotidiano: Resulta que mi novio y yo decidimos conocer Italia, y fuimos a quedarnos a la casa de un amigo italiano, mi novio ya lo conocía pero yo no. Yo lo salude muy atentamente, él nos presentó a un amigo suyo, también italiano, y nos llevó por la ciudad a conocer los monumentos. Mientras estabamos en eso empecé a notar que yo no existía para aquel chico, sólo se dirigía a mi novio y a su amigo y si estabamos caminando y yo estaba en la mitad entre mi novio y él, empezaba a cerrarse hasta que yo quedaba atrás sin poder incluirme. En ese momento no lo podía creer, así que decidí empezar a hablar más, algo que me cuesta pues soy tímida, e intente hacerme notar con lo que hablaba, hasta que por fin logré hacerme visible y él empezó a tomarme en cuenta. Lo peor de esta situación es que me volvió a ocurrir tiempo después, cuando él decidió venir a España con un amigo español y nosotros los hospedamos; esta vez él me incluía y tomaba en cuenta, pero su amigo español me invisibilizaba: le hablaba a los demás y me excluía de la conversación, no escuchaba lo que yo decía, me cerraba físicamente ocupando espacios en los que yo estaba, etc. Y a partir de ahí empecé a preguntarme ¿cómo es posible que esto siga pasando?  ¿debemos las mujeres constantemente estarnos haciendo notar para tener un espacio propio y un respeto de los demás? ¿por qué pasa todo esto?

La verdad, para mi la invisibilidad no es un poder deseable y menos si te vulnera como ser humano. A su vez debo decir que esta situación no me ha pasado con todos los hombres, y por tanto no lo asocio tanto al que los hombres en general nos excluyan como al hecho de que hay una masculinidad hegemónica que invisibilisa no sólo a las mujeres, sino  también a los niños y niñas y a los otros hombres que no la siguen.  La situación de la invisibilidad es lgo a tomar en cuenta y sobre todo a concientizar, puesto que muchas veces podemos ser invisibles sin darnos cuenta y si nos quedamos cómodos en esta posición, no vamos a poder alcanzar la meta de la igualdad y la justicia para todos y todas.

Dejo abierto el tema para la discusión y la reflexión y finalizo con estas preguntar para estimular el pensamiento en torno al tema: ¿Alguna vez has sido realmetne invicible? ¿Cómo te sentiste? ¿Contribuye esta insivibilidad en algo a la igualdad efectiva entre hombres y mujeres? ¿Es deseable el ser invisible para alguien? ¿Por qué?

 

Amarga

 

“Otra forma de pensar es posible”

28 Mar

Hola a todos y todas

Así como en este blog en varias ocaciones hemos denunciado varios comerciales que denigran la imagen de la mujer, también tenemos espacios para destacar comerciales que invitan a reflexionar o pensar diferente. En este caso se trata del comercial del nuevo coche Hyundai serie i, cuyo lema es: “New thinking, new possibilities”, en español lo han anunciado como: “Otra forma de pensar es posible”.

Con este pequeño lema, aunque promocionan un coche, buscan romper esteretipos e invitar a pensar diferente. Para el caso de las mujeres, el narrador dice “las mujeres son débiles”, sin embargo con la imagen rompen el estereotipo, pues se observa a una boxeadora.

Aqui se los dejo, espero sea de su agrado.

 

Amarga

 

 

¿Qué es? ¿Niño o niña?

23 Mar

Esta famosa frase me ha tenido dando vueltas en la cabeza últimamente. Resulta que una amiga mía está embarazada y desde que las personas se enteraron no hacen más que preguntarle ¿qué es? ¿niño o niña?, ella dice que no sabe y que desde que nazca sano no le importa, pero debo confesar que para mi esto es lo más agotador del mundo, ¿por qué debe importar si es niño o niña?. yo lo que veo de fondo es la idea de que si nace niño va a ser fuerte, decidido, grande, inquieto, le van a gustar los carros, el fútbol y los juegos violentos, etc. y si nace niña va a ser delicada, dulce, tierna, tranquila, le van a gustar las muñecas, los juegos de té y demás. Así que detrás de esta pregunta no hay más que una creencia profunda de que el nacer con un sexo u otro va a determinar tu forma de ser.

Acompañado de esto, se tiene el supuesto de que a los niños les corresponde el color azul, y a las niñas el color rosado. Así en varios experimentos se ha probado que cuando se vestía a un bebé hombre de color rosado, las personas al desconocer su sexo, por el color de su ropa pensaban que era niña y lo trataban diferente, de una manera más delicada, que cuando lo vestían de azul y pensaban que era niño y lo trataban de una manera más brusca. Además, cuando les hablaban también habían diferencias, de azul le decían que que grande era y que seguro iba a ser boxeador, y si estaba de rosado le decían que que linda y delicada y que seguro iba a ser bailarina.

Otros experimentos han mostrado que también según el nombre del bebé, al pensar que era niño o niña, se interpretaban de forma diferente sus emociones. Así, si el nombre era de niño y éste lloraba, se pensaba que estaba molesto o de mal genio; mientras que si el nombre era de niña y lloraba, se pensaba que estaba triste.

Desde mi opinión, esto no hace más que reflejar que el nacer niño o niña, poco tiene que ver con algo biológico que nos hace tener determinadas características, sino con algo social y cultural que construye nuestras identidades y roles. Sin embargo, hay docenas de investigaciones que buscan explicar el que las preferencias del color rosado por las niñas y de azul por los niños tiene origenes innatos y que se sustentan en la evolución de la humanidad, haciendo afirmaciones como:  “Antiguas culturas pensaban que los bebes varones eran más predispuestos a ser víctimas de ataques de demonios y espírutos malignos. Por ello, los vestían con ropas azules ya que este color representa al cielo y al mar (que transmiten un poder positivo y erradica malas energias). La explicación del color rosado para las mujeres es más simple. Este color representa la dulzura, la delicadeza y la ternura, que son características de las flores, y que también son asociadas a los aspectos femeninos. El rosa también se relaciona a la salud y la vida (que solo las mujeres pueden dar). Así pues, cuando vuelvas a ver a un bebe vistiendo de azul o a una niña de rosa, sabrás que no se trata de machismo o feminismo. Simplemente de una tradición antigua que aún esta presente hasta nuestros dias” .

Esta afirmación además de contradictoria es simplista, pues por un lado demuestra que en el orígen de la asignación de colores, los hombres eran preferidos, los cual significa una desigualdad histórica, en contraposición con lo que afirma de que esto no es cuestión de machismo o feminismo. Además, considera que por ser tradición es válido, y no cuestiona ni el por qué de esta tradición ni sus consecuencias.

Otras  afirmaciones de otro artículo son: To show the pink/blue color preference exists across cultures and is therefore not a cultural construct, the researchers gave the same test to Chinese subjects. The results were similar among the Chinese women and the British women: Both preferred the shades found on the red side of the spectrum. ( Para demostrar que la preferencia rosa/azul existe a través de las culturas y no es una construcción cultural, los investigadores dieron el mismo test a sujetos chinos. los resultados fueron similares en las mujeres chinas y en las mujeres inglesas: ambos grupos prefirieron las sombras encontradas cercanas al espectro del color rojo).

Este es un intento por obviar lo cultural y “naturalizar” las preferencias de colores. Esto puede traer consecuencias graves, pues el pensar que algo es así y no puede cambiar, y más cuando se trata de diferencias de sexos, puede generar además de desigualdades, límites en nuestras formas de ser que pueden generar sentimientos encontrados en las personas que consideran que no encajan en la normativa de lo que debe ser un hombre o una mujer.

Además de esto, por internet se encuentra muchas páginas con remedios caseros o fórmulas para saber si el o la bebé va a nacer niño o niña o para decidir el sexo del bebé: ¿Niño o niña? Ahora puedes decidir. Calculadora Sexo del Bebe, elige niño o niña Predecir el sexo del bebé ¿será niño o niña?

Yo creo que un bebé es un ser humano y que puede tener muchísimas características: una niña puede ser fuerte, puede ser algo inexpresiva y hsta brusca; y un niño puede ser delicado, puede odiar el fútbol y ademas no querer usar azul. Creo que debate continúa y lo que resulta preocupante es que detrás de esta inocente pregunta se pueden esconder además de diferencias, desigualdades que hagan pensar que por ser mujer se deben aguantar ciertas cosas y por ser hombre se tiene el derecho de dominar, considero que es una cuestión que se debe seguir analizando, pues detrás de la pregunta, se encuentra la estructura social y los aspectos que determinan, posibilitan o limitan nuestras formas de ser y actuar en el mundo. Para finalizar, creo que la verdadera pregunta es ¿de qué sirve saber si el bebé va a nacer niño o niña?, dejo que cada uno reflexione, pero por mi parte no tiene que haber preferencia por un niño o una niña, pues todos podemos tener características femeninas o masculinas y además por ser de uno u otro sexo no hay porque tener límites en nuestras personalidades.

Para terminar dejo dos videos: El primero es el de un comercial de visa que plantea precisamente el tema del fútbol asociado al ser niño, pero que deja ver que se puede ser niña y compatible con este deporte. Y el segundo es una canción del cantante Cuco Valoy títulada “Nacío Varón” que deja ver la alegría del que haya nacido de este sexo: “Nació Varón, señores nació varón Hoy yo puedo disfrutar del fruto de nuestro amor. Nació Varón, señores nació varón Nació Varón, señores nació varón Es muy grande y muy hermoso, el señor me lo bendiga Nació Varón, señores nació varón”

Amarga

“Tema poco relevante para el campo”

23 Mar

Hace unas semanas, decidí enviar un artículo a una revista de psicología para ver si lo publicaban. Lo recibieron y los editores lo recibieron, al parecer tenía algunos errores, y no lo publicaron, pero esto no me molesto pues mi mayor intención era ver mis posibilidades de escribir en la revista. Sin embargo, lo que si me molesto y despertó en mi profundas sospecha fue la siguiente observación realizada por los editores: “Tema poco relevante para el campo”.

Ahora bien, ¿de qué trataba el artículo?, consistía en analizar las repercusiones para la salud de hombres y mujeres del ser masculino y el ser femenina, respectivamente, identificando los principales problemas para la salud (física y psicólogica) y cómo debe haber un enfoque diferenciado desde la psicología que reconozca que hombres y mujeres al ser construidos socialmente diferentes, presentan tendencias a determinados problemas de salud que deben ser tenidos en cuenta.

Siendo esto así, plantee en el artículo que no se puede olvidar la relevancia que tiene el género en la construcción de nuestra identidad, de nuestros roles, posicionamientos y relaciones sociales, y que acorde con esto la salud con la que contamos depende de las construcciones sociales de género. Así, ser hombre y ser mujer está asociado con cuerpos biológicos asociados a valores masculinos y femeninos dominantes que se han consolidado a lo largo de la historia y que se enmarcan en una cultura. Es importante, reconocer los malestares propios de hombres y mujeres producto de estos posicionamientos de género e identificar la importancia de un enfoque relacional de género que permita elaborar una adecuada intervención y política sanitaria que nos beneficie a todos y todas, que ofrezca igual trato, oportunidades y reconocimiento, y que conduzca a hombres y mujeres a una salud plena.

Desde la psicología, entender lo aquí mencionado es clave al momento de diagnosticar e intervenir, pues la construcción social del género aporta un ingrediente explicativo importante de las enfermedades y problemas vividos por hombres y mujeres. Así, de lo revisado, se encuentra que las características masculinas dominantes tales como: independencia, riesgo, agresividad, control, etc.) traen consecuencias para la salud de los hombres, como en el caso de accidentes automovilísticos, suicidios, homicidios, dependencia a diversas drogas (alcohol y otras), trastornos socio patológicos, internamientos por retraso mental asociado a alguna sintomatología psiquiátrica, neurosis de tipo obsesivo y personalidad paranoide; y que a su vez las características de la masculinidad hegemónica traen consecuencias para la salud de niños y niñas  y de mujeres, como se observa en los casos de violencia doméstica y de género. Por otro lado, en el caso de las mujeres, características de la feminidad como el cuidado, la delicadeza, la preocupación por los demás más que por ella misma, debilidad, emocionalidad, entre otras; han traído problemas en la salud como: problemas cardiovasculares y de tejidos, estrés por sobrecarga laboral y familiar, intentos de suicidio, depresión y en general muy bajo autocuidado.

Entender esto trae consecuencias para la psicología, las ciencias médicas, humanas, políticas y sociales, puesto que el enfoque de género, no sólo se convierte en una herramienta para la construcción de igualdad social, sino también para la comprensión de las problemáticas individuales y sociales que ocurren a nuestro alrededor, por lo que se hace relevante incluirlo a la hora de intervenir e investigar la población.

Sin embargo, lo arriba mencionado parece no ser relevante para esta revista y mi pregunta es ¿qué tema no es relevante? , ¿la salud de hombres y mujeres no es relevante para la psicología? o acaso lo no relevante es el género, pues la psicología estudia el “ser humano” y el género nada tiene que ver con eso (supongo que esto pensarían estos editores). Viendo así las cosas, cada vez me preocupa más la mínima inclusión de la perspectiva de género en campos relevantes para el ser humano: medicina, psicología, derecho, política y demás. Y en este caso, en el área de la psicología me preocupo el doble, no sólo por ser mi área de estudio, sino por la alta responsabilidad social que conlleva el tratar a una persona, a un ser humano que no está solo en el mundo, pues tiene una historia de vida que ha sido determinada por su género, nacionalidad, nivel socioeconómico, entre otras, y que por tanto debe ser tratado considerando todas las variables socioculturales que generan tendencias y marcos de comportamiento. El género es una de estas variables, es un tamiz por el que pasan todas nuestras experiencias, amanecemos con él y nos acostamos con él, y puede determinar nuestra forma de vestir, caminar, comer, pensar, sentir, etc. por lo que dentro de la psicología parece ser algo fundamental al momento de intervenir. Bueno, no sé, ¿y ustedes que opinan?

 

Amarga

¡¡¡Cabronas y félices de serlo!!!

11 Mar

¿Alguna vez te han nombrado cabrona, perra, zorra, etc.? Estos calificativos asociados con lo negativo e indeseado del ser mujer, suelen utilizarse cuando una mujer es exitosa, segura de sí misma o despierta envidias o recelos. Bueno, pues después de leer por segunda vez el libro Manual de la perfecta cabrona de Elizabeth Hilts, he querido hacer una reflexión sobre el mismo, pues este libro y el siguiente que lo amplía titulado ¿Por qué los hombres aman a las cabronas?, pues son libros de amplía divulgación y al promover la idea de que las mujeres seamos unas cabronas, considero que este concepto merece una particular atención. Teniendo esto en cuenta, ¿qué es ser una cabrona?, la autora lo define como una mujer asertiva, segura de sí misma, que se ama y se sabe respetar, que no teme a expresar su opinión sin herir a nadie, que cuida de sí misma  y que por tanto, al vivir en una sociedad que teme a este tipo de mujeres, fácilmente será calificada como cabrona (en inglés bitch). La autora destaca que las mujeres tenemos en nuestro interior una cabrona y que al dejarnos llevar por las exigencias sociales, la mayoría de veces pasamos por encima de nosotras mismas. Para dar ejemplos de esto, cuenta anécdotas propias en relación a quedar plantada cuando un chico no llega a la cita o en ocasiones en que hacemos favores a los demás, que nos pusieron en muchas dificultades y a los que debimos decir que no.  Así, a lo largo de diez capítulos titulados: 1) Encanto tóxico, 2) Conoce a tu cabrona interior, 3) Un epíteto atrevido, 4) Podemos hablar, 5) La cabrona en la cama, 6) Maravillosa comida, 7) La vida cotidiana, 8) Política personal, 9)Fuerza de trabajo y 10) Encuentros cercanos, más tres anexos titulados: A) La cabrona que hay en toda mujer, B) …y los hombres que las aman; y C. Cabrona en 10 minutos; nos recuerda la importancia de dejar de lado el encanto tóxico que nos enseñan a las mujeres en las que se nos exige ser delicadas, educadas, respetuosas y a temer expresar nuestra opinión personal por temor a ser llamada “cabrona”, aprendiendo a decir “yo creo que no”, respetando nuestra opinión y poniendo límites a los demás, que no los hagan sentir heridos, sólo rodeados de opiniones diferentes. Acompañado de esto, se hace un reconocimiento a la importancia del trabajo en equipo y a la importancia del ser cabrona tanto para sí misma como para el bienestar social (igualdad entre mujeres y hombres tanto a nivel político como publicitario, pues la cabrona reconoce los mensajes sexistas y los deja de lado), por lo que el pensar y actuar como cabrona beneficiará a todos en general.

Así, dentro de los temas tratados por esta autora, cabe destacar cuatro temas: Primero, la relación con otras mujeres, pues se destaca la importancia de la confidencialidad propia de las amigas mujeres y que puede ser usado como un grupo de apoyo para el auto reconocimiento y apoyo mutuo. Además, en cuanto a la competencia con otras cabronas, destaca su importancia para hacerse más fuerte y conocerse a sí misma, aunque considera que es posible una relación distante debido a que cada una asumirá con convicción sus propias ideas (de igual forma, aunque ser cabrona signifique defender tus propias ideas, eso no significa que por serlo no se escuchen ni respeten las opiniones de las demás, sólo se busca el participar a los demás de nuestros pensamientos, para ser reconocidas y a su vez elevar nuestra autoestima y autoreconocimiento); Segundo, la relación de pareja, tema fundamental, pues es en este tipo de relaciones donde las mujeres suelen ceder más, dejando de lado sus propias convicciones y en últimas sí mismas. La autora destaca que siendo cabronas nos auto apreciaremos y a su vez esto traerá el aprecio y respeto del hombre que está a nuestro lado. Un punto esencial sobre este tema es que así como se destaca la importancia de que las mujeres saquen a la luz su cabrona interior, en los hombres se hace importante el sacar a su príncipe interior, que lejos del concepto de príncipe azul, se caracteriza por asumir de verdad toda su parte de responsabilidad en la crianza de los niños, entender por qué los anuncios de cerveza son ofensivos, compartir la preparación de la comida, asumir a la mujer como capaz, ofrecer estímulos más que consejos, y reconocer tanto lo que sabe, como lo que no, asumiendo sin vergüenza su ignorancia en algunas cosas.  Tercero, la relación con la comida, pues antelas exigencias de un cuerpo perfecto, las mujeres nos olvidamos de comer adecuadamente. La autora plantea que la cabrona reconoce que alimentos le convienen y cuáles no, y no se tortura con dietas, pero tampoco con excesos, busca un equilibrio que la haga permanecer saludable. Y por último, la relación con la sociedad en general, referente a ámbitos que mencioné con anterioridad como la política pública, el trabajo, la publicidad, etc. en donde el ser cabrona irrumpe e incómoda, pero genera éxito, compromiso y equidad social.

Este libro resulta interesante, pues de manera didáctica, humorística e irónica transmite un mensaje a las mujeres de autorespeto, y a su vez reconoce en los hombres un potencial de príncipe que genera unas mejores relaciones de pareja, y en últimas, mejores relaciones sociales. Debo reconocer que aún no me siento cómoda con las palabras cabrona, ni príncipe, sin embargo, los significados atribuidos por la autora pueden tener una trascendencia social que permitan la igualdad y la armonía en las relaciones cotidianas. Por ser un libro de divulgación, es probable que no se ahonde en ciertas cuestiones, sin embargo, reconozco que de manera sencilla esta autora impulsa el cambio individual para a partir de esto promover el cambio social.

Para finalizar, aquí recopilo algunas de las frases que la autora cita al inicio de sus capítulos y que seguro pueden resultar de inspiración para sacar las cabronas que llevamos dentro:

“Teníamos tanto en común: yo lo amaba y él se amaba a sí mismo”.    SHELLEY WINTERS

“Ninguna mujer es toda dulzura”   MADAME RÉCAMIER

“Hasta que no pierdes tu reputación, no te das cuenta de lo pesada que era ni de lo que es realmente la libertad”             MARGARET MITCHELL

“Sólo empiezan a llamarte cabrona cuando alcanzas el éxito”        JUDITH REGAN

“El lugar de la mujer está en la casa,el senado y el despacho presidencial”.     ANÓNIMO

“Estoy en el mundo para cambiar el mundo”.  MURIEL RUKEYSER

“Macho no significa mucho”.       ZSA ZSA GABOR

Amarga

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