Recomendación y homenaje a Dulce Chacón a través de los nombres de sus novelas (y nuestras…)

2 Nov

Dulce Chacón (Badajoz, 1954 – Madrid, 2003) fue una autora que ha destacado por haber desarrollado una narrativa interesada en rescatar las voces que se habían silenciado y que se pretendían dejar en el olvido.

Tras una gran documentación y trabajo detrás de sus obras, se puede observar el compromiso que sentía con las mujeres; le dio voz a quienes no la habían tenido y no habían querido ser escuchadas, prestó atención a sus historias y también a sus silencios: las hizo sobrevivir contando al mundo sus experiencias, y con éstas, mostró la violencia en contra de las mujeres que ellas han vivido y viven a lo largo de sus vidas, en distintas épocas y circunstancias.

Los nombres de cada novela escrita por Dulce Chacón dicen mucho de ella y de la historia que estaba rescatando y así contando, porque nombrar es dar existencia y visibilidad. Su hermana, Inma Chacón(2006), ha comentado a qué se debe cada título que elegía su hermana en “Los títulos de la mirada”. (En A. Encinar, E. Löfquist y C. Valcárcel (Eds.), Género y Géneros II. Escritura y Escritoras iberoamericanas (Vol. 2, p. 231-238). Madrid: Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid).

Su “Trilogía de la huída” se encuentra integrada por Algún amor que no mate (1996), Blanca vuela mañana (1997) y Háblame, musa, de aquél varón (1998).

Como un rescate y análisis de la memoria colectiva se encuentran Cielos de barro (2000) y La voz dormida (2002).

Algún amor que no mate: fue publicada antes de que la violencia de género se introdujera en la agenda pública española. En principio, el título de la novela incluía signos de interrogación ¿Algún amor que no mate?, sin embargo, la también poeta dejaría su respuesta en el aire, eliminando la interrogación del título definitivo. Sería José Saramago, en la presentación del libro en el Círculo de Bellas Artes, el que le daría a Dulce Chacón la clave para entender que los amores no matan, a menos que ellos mismos estén muriendo.

Como señala su hermana: “Su incursión en la narrativa se debió a una casualidad. Asistía a un taller de literatura donde le pidieron que escribiera quince líneas que comenzaran con la frase ‘Hace quince años que…’ De esta primera frase nacería su primera novela“.

Blanca vuela mañana: El título de esta obra se debe a que Dulce Chacón tenía una amiga azafata, Blanca Porro, con la que siempre bromeaba por su partida anticipada cuando salían con sus amistades. Blanca se retiraba antes que las y los demás y frente a la insistencia de las amistades para que se quedara más tiempo, Dulce les decía: “Blanca vuela mañana”. Entre sus amigas y amigos comentaron que esta frase merecía ser el título de alguna novela y que quién la escribiera, se apropiaría de ella. Dulce había pensado en escribir otra obra que hablara sobre la falta de comunicación en la pareja y fue ella quién se adueñó de este título para su segunda novela.

Háblame, musa, de aquél varón: La autora escribió esta novela pensando en que el título sería “Nessun dorma”, pero su editor creía que era muy comercial utilizar un título en italiano. Por otro lado, la traducción del italiano al español no convencía por que se podía prestar a que la novela se confundiera con una de misterio. Debido al paralelismo con la Odisea y con el Ulises de Joyce, la autora buscó un título en la epopeya de Homero, eligiendo así la primera frase de la Odisea sin estar muy convencida. Como cuenta su hermana Inma Chacón, para Dulce, Háblame, musa, de aquél varón siempre sería Nessun dorma.

Cielos de barro: El título de esta novela era Tierras de Barro, pero Dulce le cambió el nombre a Cielos de barro debido a la sugerencia que le hizo Julio Llamazares. Él le dijo que mirará hacia arriba y no hacia abajo, cambiando “Tierras” por “Cielos”, para romper la coherencia interna de la frase.

La voz dormida: Los manuscritos de las primeras versiones de esta novela tenía por título Diario de una mujer muerta, pero a la autora no le agradaban los diarios y no quería que su novela fuera confundida por uno de ellos. También pensó en titularla La muerte huele a mandarinas, pero cuando comentó este título con su familia, no tuvo éxito. Finalmente, le pondría La voz dormida por un verso suyo: “Después del amor”, en Contra el desprestigio de la altura en Cuatro gotas de 2003.

Aprovechando este homenaje a esta grande autora, queremos recomendar la excelente película de “La Voz dormida” (y por supuesto, también la indispensable lectura del libro!!!), una maravillosa película que muestra a mujeres transgresoras y seguras, quienes participaron activamente en la historia desempeñando diversas formas de ser mujeres.

Les dejamos el trailer de la película!

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

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