Archivo | octubre, 2011

Matar al “Ángel de la Casa” – Virginia Woolf

17 Oct

El arquetipo femenino ha estado presente durante siglos, se transforma, se encubre, busca otros canales para ser difundido y reproducirse: terminar con él ha sido y es una lucha constante.

De manera magnifica y excelsa, Virginia Woolf (1882 – 1941) en Profesiones para la mujer”, Las mujeres y la literatura, nos narra la lucha constante para erradicar al “Ángel de la Casa”, el cual, resulta que nunca acaba de estar bien muerto: tenemos que luchar constantemente para acabar con él.

Les dejamos esta brillante reflexión y las invitamos a seguir luchando por erradicar al “Ángel de la Casa” que todas y todos tenemos dentro!

“… Descubrí que si quería dedicarme a la crítica de libros, tendría que librar una batalla con cierto fantasma. Y este fantasma era una mujer, y, cuando conocí mejor a esta mujer, le di el nombre de la protagonista de una famosa poseía, << El Ángel de la Casa>>. Ella era quien solía obstaculizar mi trabajo, metiéndose entre el papel y yo, cuando escribía reseñas de libros. Ella era quien me estorbaba, quien me hacía perder el tiempo, quien de tal manera me atormentaba que, al fin, la maté. Vosotras, que pertenecéis a una generación más joven y feliz, quizá no hayáis oído hablar de esta mujer, quizá no sepáis el significado de mis palabras cuando me refiero al Ángel de la Casa. La describiré con la mayor brevedad posible. Era intensamente comprensiva. Era intensamente encantadora. Carecía totalmente de egoísmo. Destacaba en las difíciles artes de la vida familiar. Se sacrificaba a diario. Si había pollo para comer, se quedaba con el muslo; si había una corriente de aire, se sentaba en medio de ella; en resumen, estaba constituida de tal manera que jamás tenía una opinión o un deseo propios, sino que prefería siempre adherirse a la opinión y al deseo de los demás. Huelga decir que, sobre todo, era pura. Se estimaba que su pureza constituía su principal belleza. Su mayor gracia eran sus rubores. En aquellos tiempos, los últimos de la reina Victoria, cada casa tenía su Ángel. Y, cuando comencé a escribir, me tropecé con él, ya a las primeras palabras. Proyectó sobre la página la sombra de sus alas, oí el susurro de sus faldas en el cuarto. Es decir, en el mismo instante en que tomé la pluma en la mano para reseñar la novela escrita por un hombre famoso, el Ángel se deslizó situándose a mi espalda, y murmuró: ‘Querida, eres una muchacha, escribes acerca de un libro escrito por un hombre. Sé comprensiva, sé tierna, halaga, engaña, emplea todas las artes y astucia de nuestro sexo. Jamás permitas que alguien sospeche que tienes ideas propias. Y, sobre todo, sé pura’ y el Ángel intentó guardar mi pluma. Y ahora os voy a contar el único hecho del que, en cierta medida, me enorgullezco, a pesar de que el mérito corresponde a algunos excelentes antepasados que me dejaron un poco de dinero -¿digamos quinientas libras anuales?-, por lo que no tenía necesidad alguna de depender exclusivamente de mi encanto para vivir. Me volví hacia el Ángel y le eché las manos en el cuello. Hice cuanto pude para matarlo. Mi excusa, en el caso de que me llevaran ante los tribunales de justicia, sería la legítima defensa. Si no lo hubiera matado, él me hubiera matado a mí. Hubiera arrancado el corazón de mis escritos. Sí, por cuanto, en el mismo momento en que puse la pluma sobre el papel, descubrí que ni siquiera la crítica de una novela se puede hacer, sin tener opiniones propias, sin expresar lo que se cree de verdad de las relaciones humanas, de la moral y del sexo. Y, según el Ángel de la Casa, las mujeres no pueden tratar libre y abiertamente estas cuestiones. Deben servirse del encanto, de la conciliación, deben, dicho sea lisa y llanamente, decir mentiras, si quieren tener éxito. En consecuencia, siempre que me daba cuenta de la sombra de sus alas o de la luz de su aureola sobre el papel, cogía el tintero y lo arrojaba contra el Ángel de la Casa. Tardó en morir. Su naturaleza ficticia lo ayudó en gran manera. Es mucho más difícil matar a un fantasma que matar una realidad. Siempre regresaba furtivamente, cuando yo imaginaba que ya lo había liquidado. Pese a que me envanezco de que por fin lo maté, debo decir que la lucha fue ardua, duró mucho tiempo, tiempo que yo hubiera podido dedicar a aprender gramática griega, o a vagar por el mundo en busca de aventuras. Pero fue una verdadera experiencia, una experiencia que tuvieron que vivir todas las escritoras de aquellos tiempos. Entonces, dar muerte al Ángel de la Casa formaba parte del trabajo de las escritoras.”

Libertad y amor!
LA SIEMPREVIVA

Feminista

15 Oct

Hoy en día muchas mujeres no quieren ser llamadas feministas o se cree que el feminismo es el machismo “al revés”: todo esto se debe al patriarcado que va buscando canales y formas de desacreditar a quienes luchan por la igualdad.

 A nosotras nos da orgullo decir que somos feministas porque creemos que las mujeres, al igual que los hombres, somos seres humanos. También lo somos porque creemos que todos los seremos humanos debemos tener los mismos derechos.

 Por esto, nos gustaría compartir con ustedes en escrito de Florence Thomas que se titula “Soy feminista” que nos parece fantástico:

“Nunca he declarado la guerra a los hombres; no declaro la guerra a nadie, cambio la vida: soy feminista.

No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero se también compartir los duelos de las miles de mujeres víctimas de violencia: soy feminista.

Me gusta con locura la libertad más no el libertinaje: soy feminista.

No soy pro-abortista, soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista.

No soy lesbiana, y si lo fuera ¿cuál sería el problema? Soy feminista.

Sí, soy feminista porque no quiero morir indignada.

Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias.

Soy feminista porque creo que hoy día el feminismo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y de actuar sobre él.

Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo.

Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para reconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados.

Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra.

Soy feminista y escribo para las mujeres que no tienen voces, para todas las mujeres, desde sus incontestables semejanzas y sus evidentes diferencias.

Soy feminista porque el feminismo es un movimiento que me permite pensar también en nuestras hermanas afganas, ruandesas, croatas, iraníes, que me permite pensar en las niñas africanas cuyo clítoris ha sido extirpado, en todas las mujeres que son obligadas a cubrirse de velos, en todas las mujeres del mundo maltratadas, víctimas de abusos, violadas y en todas las que han pagado con su vida esta peste mundial llamada misoginia.

 Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guion humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad.

Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor.

Soy feminista para reconciliar razón y emoción y participar humildemente en la construcción de sujetos sentipensantes como los llama Eduardo Galeano.

Soy feminista y defiendo una epistemología que acepte la complejidad, las ambigüedades, las incertidumbres y la sospecha.

Se hoy que no existe verdad única, Historia con H mayúscula, ni Sujeto universal.

Existen verdades, relates y contingencias; existen, al lado de la historia oficial tradicionalmente escrita por los hombres, historias no oficiales, historias de las vidas privadas, historias de vida que nos ensenan tanto sobre la otra cara del mundo, tal vez su cara más humana.

En fin soy feminista tratando de atravesar críticamente una moral patriarcal de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna desde hace siglos.

Trato de ser feminista en el contexto de una modernidad que cumple por fin sus promesas para todos y todas. Como dice Gilles Deleuze ‘siempre se escribe para dar vida, para liberarla cuando se encuentra prisionera, para trazar líneas de huida’.

Sí, trato de trazar para las mujeres de este país líneas de huida que pasen por la utopía.

Porque creo que un día existirá en el mundo entero un lugar para las mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus desequilibrios, sus desordenes, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

Un día, no muy lejano, espero, dejaremos de atraer e inquietar a los hombres; dejaremos de escindirnos en madres o putas, en Marías o Evas, imágenes que alimentaron durante siglos los imaginarios patriarcales; habremos aprendido a realizar alianzas entre lo que representa Maria y lo que significa Eva. Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas; ni putas, ni vírgenes; ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres, resignificando ese concepto, llenándolo de múltiples contenidos capaces de reflejar novedosas practicas de si que nuestra revolución nos entrego; mujeres que no necesiten mas ni amos, ni maridos, sino nuevos compañeros dispuestos a intentar reconciliarse con ellas desde el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor.

Por esto repito tantas veces que ser mujer hoy es romper con los viejos modelos esperados para nosotras, es no reconocerse en lo ya pensado para nosotras, es extraviarse como lo expresaba tan bellamente esta feminista italiana Alessandra Bocchetti. Sí, no reconocerse en lo ya pensado para nosotras. Por esto soy una extraviada, soy feminista. Y lo soy con el derecho también a equivocarme”.

Escrito por Florence Thomas

Cofundadora del grupo Mujer y Sociedad

FACULTAD DE Cl EN CIAS HU MANAS

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Marzo, 2008

Lotox tango versus Fernando Moreno y su Conjunto Típico: ¿un espectáculo sexista?

11 Oct

El Sábado 8 de octubre acudimos a Conde Duque a ver el espectáculo “Fernando Moreno y Lotox Tango: Riña de Tangos”.

Antes de entrar esperamos afuera a que diera la hora exacta: 9:00 pm, mientras tanto observábamos entusiasmadas la estatua que hay enfrente de Conde Duque en honor a Clara Campoamor.

Una vez que dieron las 9:00 o un poquito antes, entramos al recinto  con mucha emoción, el tango y la milonga siempre han sido de todo nuestro gusto, la pasión que encierran tanto en la música, en la voz como en el baile.

Una vez adentro, nos sorprendió el recinto Conde Duque, un diseño precioso e impresionante que todavía no está acabado en su totalidad y que apuesta por ser uno de los recintos culturales más importantes.

El espectáculo fue fantástico y muy original, PERO, era necesario que utilizaran como parte del espectáculo  a una “mujer florero” para pasearse entre round y round con un letrero para que todos los hombres de la orquesta (y del público) le “piropearan” e incluso el presentador hiciera comentarios como “es muy buena con las manos”… o para que en el round 6 ella mostrara el letrero al revés, es decir, con el número 9 en lugar del 6, y el presentador le dijera: “esta al revés” y ella con cara de que se equivocó se volteara mostrando el culo al público?

Todo esto nos recordó al video de “Il Corpo delle donne” en donde en la televisión italiana las mujeres son mostradas como objetos sexuales sin capacidad de hablar o razonar, son cosificadas y objetivadas sexualmente.

Algo similar ocurre en este espectáculo de tango, en donde la joven del letrero nunca habló, representando un papel pasivo, sin inteligencia y con sumisión que se convirtió durante el espectáculo en un objeto sexual de apropiación y complacencia masculina,  incluso de burla por su falta de capacidad.

Pero esto no termino ahí, el presentador habló sobre los distintos significados que tiene “coger” en España y en Argentina.

Y cuando pregunto a la gente de donde venía “coger”, un miembro de la orquesta de Fernando Moreno dijo que los “conquistadores” (como héroes y no como invasores) después de “mucho tiempo de viajar y aguantarse” (la idea del incontenible deseo sexual masculino) llegaron a América y se “cogieron a las mujeres de ahí”, decía mientras él y el público se reían de su explicación, para rematar diciendo: uno dijo, yo me cogo a esta y a esta otra: cogiéndose a dos.

A nosotras no nos dio risa el que se vea a las mujeres como objetos sexuales de apropiación masculina y menos reírse de todas las traumáticas violaciones que se han llevado a cabo durante siglos! Pretendiendo ser gracioso, decía que un “conquistador” hasta tomó a dos y nos preguntamos ¿que las mujeres no son personas? ¿Por qué pretender normalizar la violencia machista contra las mujeres aludiendo a que los “pobres ‘conquistadores’” tenían mucho tiempo en el barco y llegaron para cogerse hasta de dos!!!

Y ¿porque la gente se ríe de semejante desgracia, acaso les parecería gracioso que llegarán de otros lugares hombres a violar a sus esposas, parejas, hijas, hermanas y madres? Y de “a dos”?

Basta de Sexismo

Entonces toda la grandeza del tango, del baile, la estupenda voz de los cantantes y el hermoso sonido que salía de todos los instrumentos creando arte y emocionando, quedo ensombrecido por estos comentarios SEXISTAS.

Y nos preguntamos, es necesario humillar a las mujeres para que un espectáculo triunfe? ¿Es necesario hacer comentarios que normalizan las violaciones hacia las mujeres para que la gente se ría? Y ¿Por qué reírse de chistes machistas y sexistas?

¿Porque no, que el presentador tuviera una co-presentadora activa e inteligente que le diera un extra al espectáculo?

Tristemente, un espectáculo que lo tiene todo para tener éxito nos decepcionó profundamente con su sexismo.

Les dejamos el excelente documental de “Il corpo delle donne” de Lorella Zanardo y Marco Malfi Chindemi con subtítulos en español para que lo puedan ver y reflexionemos sobre las imágenes y representaciones de las mujeres que existen, las cuales nos humillan y denigran.

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

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