¿Qué me ha dado el feminismo?

26 Oct

Retrotrayendo mi memoria, me encuentro con muchos recuerdos que hasta hoy me producen coraje.

En mi adolescencia ver a mi mamá, con mucha prisa y mal humor haciendo la comida, estresada porque mi papá en poco tiempo llegaría del trabajo y si la comida no estaba lista, el ambiente en la mesa resultaba tensionante por el “retraso cometido” por mi madre. Mi padre comía y dejaba la vajilla sobre la mesa, nos miraba a mi hermana o a mí y nos decía: “ahora le toca lavar los platos a una de ustedes para “AYUDARLE” a mamá”. Y claro, la mayoría de veces lo hacía yo o mi madre para evitar discusiones ente mi papá y yo, porque “DIOS no quiera” que lo vuelva a increpar y decír, en ironía: “tú nunca lavas una taza y terminas de comer y te vas a tomar una siesta <<muy bien merecida>>”. Machismo y violencia. Roles.

Recuerdo a mi primera pareja. Un chico muy guapo pero perverso, egoísta y de mal corazón. Millones de mentiras y secretos. Después entendí que no podía ser amor; que hay que llamarlo por su nombre: maltrato, violencia, machismo y misoginia.

Recuerdo mi época universitaria. La Facultad de Derecho. Un culto a la cara bonita, la imposición de una identidad falsa, a la heterosexualidad, a la delgadez, a los tacones altos y los trajes, al abogado: hombre blanco, exitoso, el del bufet prestigioso que no trabaja con seres humanos y menos mujeres humanas (“ellas sólo se usan para agilizar los trámites en los juzgados”), sino con máquinas judiciales que multiplican dólares. Hablo desde mi experiencia personal. Si eres una mujer, gorda, desarreglada, demasiado flaca, lesbiana, mamá, mayor, de provincia, afro o indígena estaba mal; y, si eras un hombre con las mismas características, la historia era diferente. Ellos, y algunas mujeres también, te lo hacían saber con “bromas” sexistas y androcéntricos realmente dolorosas sobre tu apariencia. En mi caso, eran mis senos. A pesar de que siempre me mostré recia y con carácter para no caer en su juego y sobrevivir, sus palabras fragmentaban mi psicología cada vez que las escuchaba. Me dolían, me marcaban. Ahora, esos estereotipos ya no me hacen más daño.

Trabajar como defensor/a de derechos humanos, per se, te convierte en una persona vulnerable. Sin embargo, si eres una mujer feminista, extranjera, joven, bisexual, atea, o no te quieres casar y tener hijas/os y luchas todos los días en la defensa de los derechos humanos y libertades de tus hermanas mujeres, adolescentes y niñas, automáticamente, el patriarcado, te convierte en hippie, puta, concubina, cerda, inexperta, loca, “feminazi”, demonio, muerta de hambre o anormal. Esa es la violencia estructural cultivada y cosechada en el entorno social, cultural y político en el que vivimos las mujeres y al que nos enfrentamos cada segundo.

Hoy, me permito sonreir cuando escucho aquellos “apelativos”. Es ignorancia. Sorío porque a esas palabras las deconstruí, y pienso y digo como lo menciona una de las grandes mujeres a las que conozco y de las que he aprendido mucho gracias al feminismo: “a esas palabras yo les doy el significado que quiero y que merezco”.

Preguntarme, ¿qué me ha dado el feminismo? Las respuestas magníficas las tuve sin saber que se trataba de feminismo y de que desde siempre fui feminista sin darme cuenta de que lo era. Ahora lo sé, lo siento, y lo digo con mucha entereza, firmeza, empoderamiento y mucho orgullo, porque el patriarcado duele, lastima y asesina a las mujeres todos los días. Pero también levanta y te permite estar erguida y guerrear.

Este es un tributo al feminismo y a todo, literamente, lo que representa en mi vida.

Sin duda es el mejor regalo de la naturaleza, de la vida, de las mujeres y uno de los tesoros y privilegios invaluables que ahora tengo. A través de él he encontrado y conseguido grandes fortunas traducidas en personas, liberaciones, actitudes, acciones, pensamientos, más convicciones y muchísimo más compromiso y corazón por la justicia y la voz de las mujeres a las que ese las ha callado o pretenden callarnos en la tierra.

Que ¿qué me ha dado? Tanto y todo.

¡Libertad!

Me ha dado luz y me ha mostrado el camino, a detalle, para poder mirar y sentir, con toda el alma, en mi misma y en mis hermanas mujeres, cómo duele el patriarcado, cómo te lastima, te golpea y te mata como si fueras una cucaracha, como si no valieras nada, sin que importe tu edad, tu familia, dónde naciste, tu educación. Sin que importe nada, porque, para él, no valemos nada.

Me ha dado la voz suficiente y firme para gritar de dolor y llorar de emoción liberadora del pasado violento y sangrante. Me ha dado la firmeza de verme como una mujer que sabe estar de pie, con la cabeza muy en alto, con ímpetu y mis manos y mi vida para seguir resistiendo.

Me ha entregado sus alas y su fuerza para volar y poder amar mis momentos personales, espirituales y sexuales con toda la sinceridad y naturaleza que ellos suponen. Me ha enseñado a no autoestigmatizarme, juzgarme, jugar a la estrategia, ni esconderme de mi misma. A ser, genuinamente, quien soy y amarme sin miedos ni silencios. A entenderme.

Me ha devuelto la capacidad de disfrutar el tomar una cerveza o una coca cola sin culpa ni remordimientos e insultos intrínsecos. A amar mi cuerpo y decidir con él… sobre él. A que ya no me duela más.

Me ha reintegrado la sabiduría para amar mi soledad y mi propia compañía, conmigo. A disfrutar de mis silencios y mis lágrimas reparadoras y combustibles. A ser feliz y comprenderme con las virtudes y defectos, con mis principios, identidad y mis raíces.

Me ha quitado el miedo. El miedo a las palabras y me ha mostrado cómo deconstruir las insultantes e hirientes, a darles el valor que merezco y a tomarlas como un timón (causa-efecto) en el duro trayecto de la vida. Cuesta arriba, pero vida al fin.

Me ha compartido la destreza de cuestionar “la normalidad de la violencia y el patriarcado disfrazado y asesino”, a decodificarlos, criticarlos, resistir, luchar y pelear cada segundo para que se acaben y no nos maten más.

Me ha devuelto la valentía de decir NO sin justificaciones o excusas. De rebelarme y levantarme. De no agachar jamás la cabeza y contestar rugiendo con la verdad y la justicia. A leer entre líneas y corroborar que el amor no duele ni lastima.

Me ha puesto en el camino a maravillosas mujeres, y con ellas la posibilidad real y material de aprender a aprehender y descubrir una humanidad verdadera, sin precedente, con un compromiso incondicional y un amor por la vida, la libertad y los derechos humanos de las mujeres sin ataduras, cadenas ni turbaciones. Mujeres imprescindibles, admirables, maestras, hermanas, guerreras, leonas, comadres y amigas. Mi madre y mi hermana Estefanía. Mi privilegio, mi fortuna.

Me ha devuelto la esperanza de saber y sentir que no estamos solas, y que más que “juntas”, estamos conectadas, dinámicamente conectadas, en un solo estruendo, con nuestros cuerpos y entrañas. Que somos fuertes y que resistimos en el hombro y en las alas de la otra. Que la humanidad une corazones y que los corazones buenos siempre se encuentran o reencuentran.

Me ha restituido la valentía para no fregar la vajilla si no es en igualdad de condiciones con las/os demás. Me ha devuelto a una mujer independiente y cuestionante, que se reconoce y se ama, en primer lugar, como mujer y no como una madre. Mi madre.

Me ha mostrado, una vez más, la alegría de poder perdonar y volver a sonreír, a ser fuerte y seguir luchando con cada soplo de vida y partícula de oxígeno en los pulmones.

Me ha devuelto la razón de vivir, de hablar en plural. Me ha devuleto la valentía de seguir de pie, exclamando con las fuerzas libres y con el grito impoluto que reivindica la libertad y dignidad de todas las mujeres, de las que somos, estamos y de aquellas a las que el patriarcado calló y ya no están, pero en su nombre nos levantamos y luchamos juntas.

Sin feminismo no hay libertad, y sin libertad no hay voz y tampoco vida.

¡Por todas nosotras!

¡Gracias porl a vida admirado, respetado y amado feminismo!

POR ESTEFANNY MOLINA MARTÍNEZ

“Lo que hace con las manos, lo borra con los pies”

11 Mar

Y ahí estaba yo, hablando de los estereotipos de género, comentando de qué manera hombres y mujeres nos vemos limitados en derechos por las desigualdades de género. Le contaba a mi público cómo frases como: “los niños no lloran” “las mujeres no se ubican geográficamente” “los hombres no saben cuidar” “las mujeres no son buenas con las matemáticas”,“los hombres son valientes, fuertes y no le temen a nada”, etc. se han traducido en desigualdades en el ámbito económico, político y hasta médico. Les decía que según la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (Colombia) en el 2010, la tasa de desempleo nacional fue 11,8, igual al año anterior; siendo 9,0% en los hombres, y 15,6% en las mujeres, y que por tanto las mujeres han sido  más afectadas por el desempleo que los hombres; y que a 2011 sólo hubo 107 mujeres alcaldesas de un total de 1100 alcaldías a nivel nacional; y que  51.092 mujeres fueron violentadas por su pareja.

Y estando allí me sentía orgullosa, me parecía increíble que me invitaran a hablar de género en un seminario sobre conflicto y paz, y me parecía aún más increíble escuchar a estudiantes que pertenecían a semilleros de investigación sobre género y orientaciones sexuales, hablar sobre sobre equidad, sobre la importancia de la tolerancia y el respeto por la diferencia, y sobre los derechos vulnerados a muchas mujeres campesinas. Salí del auditorio sintiéndome la mujer maravilla, sintiendo que como dice mi amiga LASIEMPREVIVA “se hizo por fin un poco de justicia en el mundo”, al fin y al cabo empezar a nombrar las cosas, es reconocer su existencia, y eso se había hecho en el discurso de las estudiantes y en el mio: visibilizar la desigualdad nombrándola.

Bajé las escaleras y llegué a la sala de profesores y para mi sorpresa y desilusión, no pasó ni media hora desde mi intervención en el auditorio, para que escuchará de la boca de un profesor: “los hombres son los que mandan”. Inmediatamente dos profesoras sentadas a su lado lo voltearon a ver, pero aún más sorprendentemente resultaron diciendo entre risas: “si tienes razón”. En ese momento mi sangre hirvió, caí al infierno y no pude más que decir: “Qué lástima que no fueron al debate sobre género en el segundo piso”. Sólo me miraron sorprendidas por mi tono de voz y mis palabras, tal vez no se esperaban nada.

estereotipo

Toda esta situación me hizo pensar profundamente en varios aspectos que seguramente también habrán pasado por sus mentes:

1) ¿Cómo mientras unas y unos hacemos esfuerzos por la igualdad, otros no hacen el más mínimo esfuerzo y de hecho legitiman la desigualdad y los estereotipos sexistas?

2) ¿Cómo algunas mujeres permiten burlas, insultos y “chistes” sobre si mismas?  (Espero ampliar esta cuestión más ampliamente en otra entrada)

3) ¿Cómo desde la misma educación se están promoviendo valores sexistas, estereotipos y desigualdades de género?

Por supuesto que mi primer pensamiento, y que da título a esta entrada es “Lo que hace con las manos, lo borra con los pies”, refiriéndome a la sociedad en su conjunto; mientras unos y unas hacen paz, otros y otras hacen guerra; mientras unas y unos luchan por los derechos; otros y otras los ultrajan, etc. ¡¡¡¿Cómo es posible que en simultáneo unos y unas luchen por algo mientras otros y otras lo borran con sus ideas y acciones?!!!

mafalda

 

 Por supuesto la situación es preocupante, pero lo es más si se trata de una Facultad de Psicología, donde formamos personas para tratar, apoyar, guiar y estudiar a otras personas. Sin embargo, como todo en la vida, puedes decidir si creer o no creer, si dejarte afectar o no, y en este caso, creer si los y las demás borran con malas acciones y decisiones lo que otros y otras han hecho con mucho esfuerzo. Así, que puede que hoy haya amanecido optimista, pero decidí no creer en que los o las demás borran mis buenas acciones.
Decidí creer que mis acciones tendrán mayor efecto a largo plazo, como una especie de efecto mariposa, y que lo que yo cambie generará cambios en las demás personas y en el mundo. Las feministas vivimos días difíciles, no sólo por el alto grado de desigualdad que vemos en nuestro entorno, sino por la alta carga de frustración traída precisamente por la idea “lo que hace con las manos, lo borra con los pies”; pienso que la frustración acompañada de coraje puede motivar a la acción, pero muchas veces los costos mentales y físicos de esto son altos, y más cuando este estado emocional es constante. Sé que en muchos, o en la mayoría de los casos, no podré detener los comentarios sexistas; y sé que no podré evitar ponerme de mal genio, frustrarme y querer “bajarme del mundo”; pero quiero quedarme con el efecto mariposa.
el-efecto-mariposa
Quiero creer que agitando mis alas, haré una tormenta aquí o en cualquier lugar del mundo. Quiero creer que somos varias mariposas agitando las alas lo más que podemos y quiero creer en lo que alguna vez me dijo mi profesor de psicología política: “Si estudias psicología debes creer en que el cambio es posible”. Espero que ese cambio implique avance hacia la igualdad de oportunidades y derechos, y en últimas hacia la libertad individual y social. Hoy sueno hippie, y seguro habrá muchas y muchos que me critiquen y odien que hable de cosas buenas y bonitas, viendo “el mundo como está”; de hecho en otras circunstancias o momentos de mi vida, sería yo la que criticaría mi postura; pero como ya lo dije, de algo bueno tendrá que salir algo bueno.
He seguido escuchando comentarios como los que les comenté al principio del texto, de hecho, todos los días los escucho. Hasta tengo ganas de hacer un conteo diario, pero no sé si mostrando el sexismo en todos lados, contribuya al cambio, o sólo a la frustración. Seguiré denunciando y reconozco su importancia, de hecho en este blog ya hemos denunciado y seguiremos denunciando las desigualdades de género; pero quiero hacer el esfuerzo por visibilizar al tiempo lo que se está haciendo de bueno para contrarrestarlo. Esta es una promesa para conmigo y para todas y todos las y los que a veces creemos que sólo habrá tormenta, les seguiré contando cómo avanzo en este sentido.
Con cariño,
Amarga

Ain´t I A Woman? / ¿Acaso no soy una mujer?

1 Feb

Diversos feminismos han venido denunciando y teorizando sobre la necesidad de incluir en la lucha feminista la antirracista y en la lucha antirracista la feminista. Así como considerar la heterosexualidad impuesta, la clase social y otras dimensiones de la vida de las mujeres que constituyen opresiones múltiples. Ya varias habían denunciado la urgencia de unir las luchas y de tomar en cuenta le interseccionalidad, ya que el género, la pertenecía étnica, el color de piel, la situación económica, la clase social, la diversidad funcional, la identidad sexual, la edad, el situarse en la ciudad o el campo: todos son factores que no se encuentran asilados y se articulan entre sí.

Las opresiones son simultáneas y múltiples, todas estas opresiones condicionan la vida de las mujeres.

En 1989, Kimberle Crenshaw hablaba de la interseccionalidad, introduciendo este concepto tal cual y sin duda haciendo un aporte muy valioso.

Pero ya antes esta idea estaba presente. Tristemente, muchas ideas transformadoras de mujeres activistas no llegaron a nuestros días, pero por fortuna otras sí. (En otra entrada hablaremos también sobre Olympe de Gouges -1748-1793 feminista, antirracista y republicana).

Este es el caso de Sojourner Truth (su nombre original era Isabella) una mujer que fue esclava durante 40 años y que luchaba tanto por la abolición de la esclavitud como por los derechos de las mujeres en el siglo XIX con una resistencia y claridad de exposición muy potentes.

De manera anticipada y desafiante, en la Convención de los Derechos de las Mujeres 1851 en Akron, Ohio; Sojourner Truth pronunció su emblemático discurso “Ain´t I a Woman” (algunas mujeres <<blancas>> presentes la intentaron callar) en donde cuestionó brillantemente ¿qué es una mujer?, ya que los pensamientos escencialistas de la época -muchos que siguen presentes- tenían un concepto de mujer en donde las mujeres <<no blancas>> y esclavas, las otras, las subalternas, no cabían. Así, las mujeres <<no europeas>> no eran consideradas mujeres.

Imagen obtenida de: http://www.afriendlyletter.com/?p=204

En esta potente denuncia vemos la urgencia de tomar en cuenta la interseccionalidad y al concepto existente que se critica de “mujer”: de una mujer europea, de clase media y alta, heterosexual, urbana… que no toma en cuenta otras dimensiones de la vida de las mujeres que las colocan en diversas situaciones de vulnerabilidad, reduciendo así la experiencia a una sola dimensión de la vida, una dimensión sesgada.

En este discurso tan potente, Sojourner Truth, une la lucha antisexista y antirracista cuestionando de manera clara el pensamiento esencialista como se lee a continuación:

Los caballeros dicen que las mujeres necesitan ayuda para subir a las carretas y para pasar sobre los huecos en la calle y que deben tener el mejor puesto en todas partes.

Pero a mi nadie nunca me ha ayudado a subir a las carretas o a saltar charcos de lodo o me ha dado el mejor puesto! y ¿Acaso no soy una mujer? ¡Mírenme! ¡Miren mis brazos! ¡He arado y sembrado, y trabajado en los establos y ningún hombre lo hizo nunca mejor que yo! Y ¿Acaso no soy una mujer? Puedo trabajar y comer tanto como un hombre si es que consigo alimento-y puedo aguantar el latigazo también! Y ¿Acaso no soy una mujer? Parí trece hijos y vi como todos fueron vendidos como esclavos…

A continuación se puede encontrar un video con la lectura de este discurso en inglés por Alice Walker que sin duda hace vibrar al transportarnos a esa época y contexto -y aún hoy en día-:

Más adelante, La Colectiva del Río Combahhe en su “Declaración feminista <<negra>>” hace afirmaciones trascendentales sobre la necesidad de unir las luchas y la idea de intersección, sobre el eurocentrismo y racismo que encontraron en parte del movimiento feminista y en el esencialismo étnico con el cual se toparon en el movimiento antirracista, la necesidad de unir ambas luchas pero tomar en cuenta también otros factores como la identidad sexual, clase social, etc…, ya hablaremos en la siguiente entrada sobre este brillante grupo y también comentaremos de donde viene su potente nombre.

Así, las y los dejamos reflexionando sobre la importancia de unir los sistemas opresivos y auto-reflexionar en que medida hemos interiorizado no solamente uno de ellos.

Esta auto reflexión puede ser acompañada por la excelente canción de Jack Hardy (video copyright 2010 Jack Hardy) en el honor de esta entrañable mujer:

Que vivan las personas cuya resistencia se vuelve ejemplar, esperando que sea una semilla y un puente.

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

¿Princelandia?

16 Ene

Ana es una niña muy inteligente y capaz, pero su madre y padre se encuentran preocupados porque ella cree que es una princesa, todo el día viste de rosa y trae puesta una corona. Su madre y su padre no comprenden porque su hija se comporta así, su único sueño es ser bella (cumplir con la imposición de belleza occidental) y casarse con un “príncipe”.

Su madre y padre cada vez se preocupan más e indagando un poco, se dan cuenta de lo que le han estado enseñando a su hija:

  1. Para empezar; todos los juegos que tiene su hija, además de ser rosas (el supuesto color “para las niñas”), reproducen los roles de género a partir de la división genérica del trabajo.
  2. Su hija lee cuentos en donde se representan a las mujeres como objetos sexuales, con un rol pasivo, en donde ellas son cosificada y “triunfan” al ser bellas y “conseguir” como esposo un “príncipe” al que servir.
  3. Su hija ve de manera repetitiva las películas de Princesas de Disney y aspira a ser como ellas, creando de esta manera un proyecto de vida en donde su único objetivo será casarse con un “príncipe”.

En este sentido, tan solo en España, un estudio realizado entre 359 mujeres españolas con hijas de entre 4 y 7 años demuestran la gran influencia que tienen los personajes de princesas, ya que en este país las niñas prefieren jugar a ser princesas siguiendo el esquema que señala el informe de la compañía que se indica a continuación: “Mamá es la bruja, papá el rey y ella la princesa”.

¿Qué se le está enseñando a las niñas al enviar el mensaje por distintos canales de que lo mejor que les puede suceder es ser princesas?

1. Imposición de ideales de belleza (racistas y clasistas)

En las películas clásicas de Disney, se reproduce un ideal de belleza que enseña a las niñas que deben de ser altas, muy delgadas (incluso con proporciones que en la vida real no serian posibles), de mucha preferencia con la piel de un color claro (solamente hasta hace poco Disney ha incorporado otras formas de belleza de mujeres de otras nacionalidades para vender más), y una actitud “femenina” (es decir, el estereotipo femenino de dulzura, pasividad, abnegación, etc.).

Esta imposición hace invisible todas las diversas formas que tienen las mujeres de ser, estar y experimentar el mundo y envían a las niñas un mensaje que les da valor como personas exclusivamente por su belleza, así como que señala un ideal de belleza racista imposibilitando a todas las niñas hermosas que no encajan en esta imposición a ser consideradas como bellas, además de algo fundamental, se cosifica a las mujeres, se les reduce a un cuerpo para complacer a los hombres.

De la misma manera, el imponer estereotipos de belleza tiene como consecuencia que muchas niñas y adolescentes desarrollen enfermedades como la anorexia y bulimia.

2. Mensajes que envían los personajes: construcción de lo “femenino” y “masculino”: imposición de un “deber ser mujer” y un “deber ser hombre”

En el artículo titulado “Lo que nos enseño Disney” del blog Que la pases lindo, se muestran las siguientes imágenes :

Las princesas de Disney

  1. Las mujeres bonitas ni siquiera necesitan estar vivas para obtener algo de ardiente acción principesca.
  2. Como mujer, tu valor político se reduce a que te puedas casar.
  3. Si eres lo suficientemente bella, podrás escapar de las terribles condiciones en las que vives si consigues que un hombre rico se fije en ti.
  4. Las apariencias no importan, lo que importa es lo que hay en tu corazón… salvo que seas mujer.
  5. Al principio, puede parecer terrible que el ser tan bella ocasione que otras mujeres se pongan tan celosas que te quieran matar. Pero no te preocupes, una vez que tu belleza atraiga a un hombre, él te protegerá.
  6. Está bien abandonar a tu familia, cambiar tu cuerpo drásticamente y renunciar a tu mejor talento para conseguir un hombre. una vez que él vea tu hermosa cara, solamente el hechizo de una bruja podrá alejar sus ojos de ti.

Por otro lado, la siguiente imagen muestra lo que enseñan los príncipes de Disney a los hombres sobre cómo atraer a las mujeres (masculinidades hegemónicas):

Principes de Disney

  1. Las mujeres no tienen nada importante que decir.
  2. La necrofilia es una buena estrategia para una cita.
  3. Solamente miente, esto funcionará totalmente.
  4. Intenta un poco de encanto, riqueza y fama. Eso es cachondo.
  5. Los desconocidos quieren que salgas con ellos mientras duermes.
  6. Mmmmmmmm, Síndrome de Estocolmo.

3. El ideal del mito del amor romántico

Por otro lado, estas películas enseñan el mito del amor romántico como proyecto de vida a las mujeres, la idea de encontrar a un hombre (heteropatriarcal) que las salve (cuando no necesiten quién las salve, ellas mismas tienen la capacidad para ser independientes y autónomas). Esto hace crecer a las niñas creyendo que existe un amor romántico y que son seres “incompletos” cuya misión es encontrar a su otra mitad para “completarse”. En lugar de mostrar que todas las personas son seres completos que pueden encontrar otra persona para compartir la vida y crecer juntos.

En este sentido, la teoría de la complementariedad como la creencia de la existencia de mujeres y hombres “incompletos” que buscan a su “otra mitad” para “completarse” y así conseguir el éxito en la vida, tiene un impacto negativo en la vida de muchos hombres, pero sobre todo de muchas mujeres que han sido tradicionalmente relegadas al ámbito privado, doméstico y familiar. Debido al patriarcado y al sistema sexo – género, a las mujeres se les ha enseñado que el objetivo principal en sus vidas es encontrar a esa “media naranja” para “completarse”, y que de no ser así, habrán fracasado en sus proyectos de vida. Esas mujeres serán estigmatizadas y observadas de manera negativa por la sociedad, atendiendo a los estereotipos de género.

El mito de la complementariedad viene de la obra de Platón “El Banquete”, en donde Aristófanes relata el origen de los seres humanos, quienes tenían cada uno dos caras, cuatro piernas y cuatro brazos, y gozaban de una cuasi perfección. Debido a su insolencia, los Dioses se molestaron y los partieron a la mitad, condenándolos a buscar a su otra mitad para unirse y así completarse.

Por esta idea del amor romántico como único objetivo, muchas mujeres creen que deben aguantar todo por conservar a su “media naranja” y que así “debe de ser”, lo cual influye en su independencia, autonomía y acceso a una vida libre de violencia.

4. Estereotipos de género

En estas representaciones de las mujeres en los personajes de princesas, también encontramos a los estereotipos de género. Estos personajes enseñan a las mujeres que deben de ser pasivas, abnegadas, objetos de deseo, estar en el ámbito privado, obedecer, tolerar y demás! En lugar de enseñar a las niñas que son seres humanos igual que los hombres en todos los ámbitos: público, social, cultural…

Se transmite la idea de que la mujer es propiedad de los príncipes y de que es un objeto sin ideas ni pensamientos, que es reducida a su cuerpo y a los ideales de belleza, cuyo único fin en la vida es casarse para ser supuestamente protegida y servir al “príncipe azul”.

Una vez realizado este análisis, imaginen que se creara un lugar para seguir reproduciendo estas ideas a las niñas! alarmante verdad:

Princelandia: el primer spa infantil (para niñas) de Europa (?¡¿)

Hace unos días hemos recibido la penosa noticia que nos habla sobre un lugar llamado “Princelandia, party & beauty” http://www.princelandia.com/inicio.html  (claro toda la página electrónica es color rosa!), un “spa” dirigido a las niñas en donde:

“Durante dos horas las más pequeñas vivirán la experiencia única en Europa: pasarela de moda, circuito spa, y un mundo de fantasía y relax que nunca antes habían experimentado”

En donde además

“… toda la diversión se basan en pasar un momento divertido mientras a la vez se inculca una imagen positiva del bienestar y del cuidado personal”

Y en donde también buscan a “Miss Princelandia 2011”

Este lugar pretende reproducir todas las ideas que hemos señalando, enseñando a la niñas un deber ser que las denigra y limita como seres humanos!!!

Sería interesante reflexionar qué se le quiere enseñar a las niñas, que quieren las madres y padres enseñarles a sus hijas!

Porque no crear una Ciudad de mujeres transgresoras de todas culturas y épocas que han ocupado espacios y tenido roles supuestamente “masculinos”, que han ido más allá de lo privado, quebrado estereotipos, con ideas políticas que han cambiado la visión del mundo?

Y ante esto decimos, NO MÁS PRINCESAS! Si más escritoras, políticas, doctoras, abogadas, independientes, autónomas, profesoras, filósofas, científicas, activas, sujetos de derechos, con voz propia, con curvas, humanas, personas, con iguales derechos, transgresoras…

Un saludo con recuerdo de poesía náhua,

MACUILXOCHITZIN

Más sobre el piropo y el acoso sexual callejero…

20 Nov

En muchas ocasiones en este blog hemos hablado del piropo como forma de acoso sexual callejero, definiéndolo como:

Se trata de una forma de acoso sexual que se da es espacios públicos. Abarca desde  comentarios como “Te cojo toda, mamita”, a manoseos, persecuciones o agresiones  físicas. Algunas personas consideran que expresiones como “Hola linda” u “Hola  hermosa” no son ofensivas. Sin embargo, otras sí. Otras pueden sentirse intimidadas,  invadidas, o simplemente muy incómodas. Hay que tener en cuenta que, casi a diario,  un gran número de mujeres toleran tanto comentarios fuera de lugar como agresiones  verbales en espacios públicos. La cifra de mujeres que son atacadas sexualmente  antes de los 18 llega a un 25%. 

Desde mi experiencia personal debo decir que se ha convertido en algo insoportable, día a día me siento privada de mi libertad de caminar por la calle sin sentir de repente la mirada inspectora de algún hombre, que tan pronto paso de largo me grita o dice cosas, se va detrás de mi, me sigue con la mirada o no me deja pasar hasta que le preste algún tipo de atención. Lo más curioso de todo es que la mayoría de estos hombres no realizan el acoso de frente, pues esperan a que ya te vayas a bajar del bus o a que pases adelante cuando vas caminando y lo dicen entre dientes con un tono pervertido que te hace sentir desnuda. Últimamente muy equivoca e inconscientemente hasta he llegado a pensar mi vestuario para evitar esto y cargo en mi bolso una piedra por si debo defenderme utilizando la violencia y he llegado a hacerme muchas preguntas: ¿Por qué he de cambiar mi forma de vestir por algo que no es mi culpa? ¿Entonces de quién es la culpa? ¿de los hombres que gritan piropos? ¿de las mujeres que se arreglan y maquillan para verse bellas? ¿la solución es que las mujeres tomemos clases de defensa personal ó que como yo carguemos piedras en nuestros bolsos? Y me di cuenta de que todos y todas formamos parte del problema: Mi mamá cuando me dijo: “Es mejor que le digan a uno cosas, a que no le digan nada” o los dichos y refranes populares como “el hombre propone y la mujer dispone” ó “Los hombres son como picaflores porque las mujeres somos hermosas flores” “A la mujer y a el papel por detras has de ver” “A la mujer bigotuda, de lejos se la saluda”, según los cuales el autoestima de la mujer debe depender de la calificación de los hombres y las mujeres somos agentes pasivos con una especie de obligatoriedad de poseer belleza. Acompañado de esto, se habla en realidad de un concepto de belleza asociado a la juventud y a una estética específica (maquillaje y ropa determinado ó la pertenencia a un grupo étnico o a una nacionalidad específica).

Ahora bien, lo aquí comentado no significa que se deban erradicar las palabras bonitas que halagan a las mujeres u hombres, sino que se deben poner límites a las formas de violencia sutiles que coartan la libertad de ocupar un espacio público sin sentirse atacado.

Hoy en día existen muchas iniciativas a nivel gubernamental e internacional que buscan garantizar espacios más seguros para las mujeres, algunas de ellas se pueden ver en el proyecto Ciudades seguras para las mujeres que busca empoderar a las mujeres como ciudadanas con derechos en ciudades como Bogotá (Colombia), Buenos Aires (Argentina), Santiago (Chile), Cusco (Perú), entre otras.  Un ejemplo de la imagen de la mujer que se tiene en las ciudades está dado por un experimento realizado por la  Red Mujer y Hábitat de América Latina que consistía en ubicar diferentes estatuas con forma de mujer o muñecas de metal en diferentes zonas de la ciudad para identificar las reacciones y el trato dado por las personas a éstas. El experimento sorprende pues muchas de estas estatuas fueron robadas, dañadas, se les escribían palabras o dibujos obscenos, dejando ver que dentro del imaginario colectivo las mujeres pueden ser acosadas y vulneradas sin restricción alguna. En el siguiente video se pueden observar apartes de este experimento:

Otro ejemplo de las estrategias estatales contra el acoso callejero se puede ver con campañas publicitarias que invierten los roles de género, generando una nueva perspectiva y sensibilización del acoso con cuestionamientos dirigidos  a los hombres tales como: ¿y si la sociedad fuera hembrista? ¿y si fueras tú el acosado? ¿y si es tu esposa, novia, hermana o madre la acosada como te sentirías?. Un ejemplo de esta campaña se puede ver en el siguiente video:

 

Aún hay mucho trabajo por hacer por ganar espacios públicos libres de acoso y plenos en seguridad y derechos para las mujeres. Lo más difícil de combatir es la validación social dada al piropo como algo obligatorio que debe hacer un hombre y recibir una mujer para cumplir con los roles de género establecidos por la organización cultural y social. Esta validación social es la que nos hace a todos y todas participes del acoso y es la que me llevó a echarme la culpa por vestir de una forma u otra, o a buscar desesperadamente la violencia como respuesta . La solución a todo esto parece estar en un cambio social apoyado por las políticas públicas y por el empoderamiento de las mujeres que le permitan enfrentarse de la mejor manera a un acosador (Evitando la violencia y mostrándose fuerte y segura). El debate está abierto y la lucha sigue en pie.

Espero que puedan compartirme sus opiniones y experiencias sobre este tema y que esta publicación permita ampliar perspectivas sobre esta situación.

Para mayor información sobre el acoso callejero se recomienda visitar el siguiente link:

¿Piropo o acoso sexual callejero?

¿Son nuestras ciudades seguras para las mujeres?

Hasta pronto

Amarga

Los espermatozoides colaboradores

17 Nov

Hace algunos años, cuando empecé a acercarme a la perspectiva de género, me encontraba sorprendida por una información que cambiaba la idea sobre la denominación de los hombres como el “primer sexo”, era de un radioclip titulado “Un clítoris reformulado” según el cual la naturaleza es una máquina programada para fabricar mujeres y por tanto si el espermatozoide  fecunda al óvulo que tiene el cromosoma masculino Y, la naturaleza cambia su orden y empeza a fabricar un varón. Esto ocurre a la octava semana de gestación y es la explicación de algunos rasgos de mujer que conservan los hombres, como el caso de las tetillas o pezones. Esta idea genera algunos cambios, pues se pasaría de hablar del clítoris como un micro pene a hablar del pene como un clítoris reformulado, y de los testículos como ovarios reubicados, convirtiendo al hombre en una especie de mujer reorientada.  Esta información me generó gran impacto pues me permitió el cuestionamiento de los ordenes sociales establecidos que ubican a la mujer en un lugar inferior al del hombre y además me resultó interesante pues una vez más se abre el debate naturaleza/cultura, demostrándose que muchas de las ideas base de la sociedad patriarcal parten de una creación e interpretación cultural más que de lo que ocurre a nivel biológico.

Hoy me vuelvo a sorprender y en relación a la información anterior, me encontraba viendo un programa colombiano titulado Mujeres en línea en el que se debate sobre temas de actualidad que involucran a las mujeres, sus vivencias y cotidianidades. El tema del programa que vi se titulaba “La esencia de lo femenino” y en éste, la psicóloga Mónica Tobón habló de como hombres y mujeres tenemos algo de femenino y que al vivir en una sociedad patriarcal, lo femenino ha sido relegado y rechazado, siendo los valores masculinos los dominantes y predilectos por hombres y mujeres. En ese sentido, la competitividad ha sido la prioridad para la sociedad y ha sido muchas veces justificada con la explicación del proceso de fecundación en el que:

 “Los espermatozoides tienen una única misión, fecundar el óvulo, la fortaleza, velocidad y capacidad determinará al ganador de esta carrera […] La meta está cada vez más cerca, el camino de los espermatozoides hacia el óvulo se ha allanado, pero ahora se inicia un gran proceso de competencia”.

Como se puede ver, los espermatozoides parecen estar descritos desde una óptica masculina al adjudicarles características como fuerza, velocidad, capacidad y competencia.  Esta información no la han enseñado en colegios, institutos, universidades, en especiales y documentales de televisión y en gran medida se nos ha trasmitido la idea de que esta competencia vivida en el útero de nuestras madres, se extrapola a nuestra vida y por tanto debemos competir siempre por un lugar con el objetivo de alcanzar una meta.

Ahora bien continuando con lo que vi en el programa de televisión, quedé gratamente sorprendida cuando la invitada describió de forma diferente el proceso de fecundación ¡¡¡DESDE UNA ÓPTICA FEMENINA!!! en la que no hay competencia, sino colaboración. Según esta psicóloga, estudios recientes han demostrado que el óvulo se comunica químicamente con el esperma y por tanto selecciona el espermatozoide que lo va a fecundar, así que el espermatozoide elegido ya sabe cuál va a ser su misión y los demás lo acompañan en ese proceso, siguiéndolo y protegiéndolo hasta llegar a su destino.

Después de escuchar esta versión de la fecundación, decidí buscar a través de internet para informarme más, sin embargo la red está inundada de la versión tradicional, por lo que espero muy pronto obtener más información para ampliar la nueva perspectiva.

Sin duda, una nueva mirada de la fecundación que además de abordar la competencia y la fuerza, valores tradicionalmente masculinos, aborde la comunicación, la protección y la colaboración, valores femeninos, enriquece la mirada sobre los géneros y nos da lecciones importantes sobre la sociedad que queremos construir. La discusión sigue en pie, creo que aún quedan muchas cosas por conocer, pero más que eso aún quedan muchas cosas por ser vistas desde nuevas perspectivas.

Aquí les dejamos el link que tiene partes del programa La esencia femenina:

http://www.citytv.com.co/programa/mujeres

Espero que lo aquí comentado abra el espacio para nuevas discusiones y cuestionamientos acerca de lo que conocemos y la manera como se ha construido el mundo.

No siendo más por ahora, me despido.

Hasta pronto

Amarga

Fotógrafas en México: pioneras, modernas, vanguardistas y humanistas

16 Nov

Este fin de semana hemos acudido a Casa América a la exposición: “Otras miradas. Fotógrafas en México (1872 – 1960)” en donde se pueden observar más de 130 instantáneas realizadas por 50 fotógrafas. En esta exposición se puede ver el manuscrito Manifiesto de la fotografía de Tina Modotti (y algunas fotografías de ella) y dos fotografías que se exponen por primera vez en España de Frida Kahlo, de quién se desconocía hace unos años su incursión en la fotografía.

En esta maravillosa exposición que hace visible el extraordinario trabajo realizado en México, existen fotografías de las siguientes mujeres que desafiaron el rol socialmente impuesto en una profesión creída solamente para hombres (acompañamos con algunas de sus fotografías, de las cuales algunas se encuentran en la exposición y otras no) :

Mariana Yampolsky

“De tanto andar por los caminos de México, Mariana se ha vuelto parte del paisaje.
Si uno mira sus fotografías con frecuencia, descubre a su autora tras el lente.
Mariana es el magüey, la teja, el muro, el vagón de tren abandonado, el osario, el ángel de piedra a punto de emprender el vuelo.

Mariana Yampolsky no sólo tomó las fotografías, se volvió como ellas.
Tenía las manos fuertes y curtidas del tejedor de palma, los ojos interrogantes de la niña descalza, el asombro del guajolote narciso que se detiene frente al espejo y se ve por primera vez” (escrito por Elena Poniatowska)

Natalia Baquedano

Es considerada una de las pioneras de la fotografía mexicana, fue una de las primeras mujeres en abrir un estudio de fotografía en México: estudio La Nacional.

María Santibañez

En 1920 ya se hablaba de su trabajo en los medios impresos, como en el diario mexicano El Universal.

Helen Levitt

Considerada una de las grandes fotógrafas del siglo XX.

Lola Álvarez Bravo

Fotógrafa mexicana fundamental en el renacimiento artístico después de la revolución en México, considerada la primera mujer fotógrafa profesional reconocida por México. En la exposición se exhibe la fotografía realizada por ella de un desnudo masculino.

Otras de las maravillosas artista mexicanas o extranjeras residentes en México (algunas arqueólogas también) de las cuales se pueden apreciar sus fotografías son Grete Sager, Alice Le Plongeon, Alice-Dixon, Caecile Seler Sachs, Kati Horna, Giséle Freund, Josefina Niggli, Miriam Dilhman y Aurora Eugenia Latapí.

La exposición estará hasta el 15 de enero, no dejen de ir!!!

Que vivan las fotógrafas!!!

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

Recomendación y homenaje a Dulce Chacón a través de los nombres de sus novelas (y nuestras…)

2 Nov

Dulce Chacón (Badajoz, 1954 – Madrid, 2003) fue una autora que ha destacado por haber desarrollado una narrativa interesada en rescatar las voces que se habían silenciado y que se pretendían dejar en el olvido.

Tras una gran documentación y trabajo detrás de sus obras, se puede observar el compromiso que sentía con las mujeres; le dio voz a quienes no la habían tenido y no habían querido ser escuchadas, prestó atención a sus historias y también a sus silencios: las hizo sobrevivir contando al mundo sus experiencias, y con éstas, mostró la violencia en contra de las mujeres que ellas han vivido y viven a lo largo de sus vidas, en distintas épocas y circunstancias.

Los nombres de cada novela escrita por Dulce Chacón dicen mucho de ella y de la historia que estaba rescatando y así contando, porque nombrar es dar existencia y visibilidad. Su hermana, Inma Chacón(2006), ha comentado a qué se debe cada título que elegía su hermana en “Los títulos de la mirada”. (En A. Encinar, E. Löfquist y C. Valcárcel (Eds.), Género y Géneros II. Escritura y Escritoras iberoamericanas (Vol. 2, p. 231-238). Madrid: Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid).

Su “Trilogía de la huída” se encuentra integrada por Algún amor que no mate (1996), Blanca vuela mañana (1997) y Háblame, musa, de aquél varón (1998).

Como un rescate y análisis de la memoria colectiva se encuentran Cielos de barro (2000) y La voz dormida (2002).

Algún amor que no mate: fue publicada antes de que la violencia de género se introdujera en la agenda pública española. En principio, el título de la novela incluía signos de interrogación ¿Algún amor que no mate?, sin embargo, la también poeta dejaría su respuesta en el aire, eliminando la interrogación del título definitivo. Sería José Saramago, en la presentación del libro en el Círculo de Bellas Artes, el que le daría a Dulce Chacón la clave para entender que los amores no matan, a menos que ellos mismos estén muriendo.

Como señala su hermana: “Su incursión en la narrativa se debió a una casualidad. Asistía a un taller de literatura donde le pidieron que escribiera quince líneas que comenzaran con la frase ‘Hace quince años que…’ De esta primera frase nacería su primera novela“.

Blanca vuela mañana: El título de esta obra se debe a que Dulce Chacón tenía una amiga azafata, Blanca Porro, con la que siempre bromeaba por su partida anticipada cuando salían con sus amistades. Blanca se retiraba antes que las y los demás y frente a la insistencia de las amistades para que se quedara más tiempo, Dulce les decía: “Blanca vuela mañana”. Entre sus amigas y amigos comentaron que esta frase merecía ser el título de alguna novela y que quién la escribiera, se apropiaría de ella. Dulce había pensado en escribir otra obra que hablara sobre la falta de comunicación en la pareja y fue ella quién se adueñó de este título para su segunda novela.

Háblame, musa, de aquél varón: La autora escribió esta novela pensando en que el título sería “Nessun dorma”, pero su editor creía que era muy comercial utilizar un título en italiano. Por otro lado, la traducción del italiano al español no convencía por que se podía prestar a que la novela se confundiera con una de misterio. Debido al paralelismo con la Odisea y con el Ulises de Joyce, la autora buscó un título en la epopeya de Homero, eligiendo así la primera frase de la Odisea sin estar muy convencida. Como cuenta su hermana Inma Chacón, para Dulce, Háblame, musa, de aquél varón siempre sería Nessun dorma.

Cielos de barro: El título de esta novela era Tierras de Barro, pero Dulce le cambió el nombre a Cielos de barro debido a la sugerencia que le hizo Julio Llamazares. Él le dijo que mirará hacia arriba y no hacia abajo, cambiando “Tierras” por “Cielos”, para romper la coherencia interna de la frase.

La voz dormida: Los manuscritos de las primeras versiones de esta novela tenía por título Diario de una mujer muerta, pero a la autora no le agradaban los diarios y no quería que su novela fuera confundida por uno de ellos. También pensó en titularla La muerte huele a mandarinas, pero cuando comentó este título con su familia, no tuvo éxito. Finalmente, le pondría La voz dormida por un verso suyo: “Después del amor”, en Contra el desprestigio de la altura en Cuatro gotas de 2003.

Aprovechando este homenaje a esta grande autora, queremos recomendar la excelente película de “La Voz dormida” (y por supuesto, también la indispensable lectura del libro!!!), una maravillosa película que muestra a mujeres transgresoras y seguras, quienes participaron activamente en la historia desempeñando diversas formas de ser mujeres.

Les dejamos el trailer de la película!

Libertad y amor!

LA SIEMPREVIVA

Matar al “Ángel de la Casa” – Virginia Woolf

17 Oct

El arquetipo femenino ha estado presente durante siglos, se transforma, se encubre, busca otros canales para ser difundido y reproducirse: terminar con él ha sido y es una lucha constante.

De manera magnifica y excelsa, Virginia Woolf (1882 – 1941) en Profesiones para la mujer”, Las mujeres y la literatura, nos narra la lucha constante para erradicar al “Ángel de la Casa”, el cual, resulta que nunca acaba de estar bien muerto: tenemos que luchar constantemente para acabar con él.

Les dejamos esta brillante reflexión y las invitamos a seguir luchando por erradicar al “Ángel de la Casa” que todas y todos tenemos dentro!

“… Descubrí que si quería dedicarme a la crítica de libros, tendría que librar una batalla con cierto fantasma. Y este fantasma era una mujer, y, cuando conocí mejor a esta mujer, le di el nombre de la protagonista de una famosa poseía, << El Ángel de la Casa>>. Ella era quien solía obstaculizar mi trabajo, metiéndose entre el papel y yo, cuando escribía reseñas de libros. Ella era quien me estorbaba, quien me hacía perder el tiempo, quien de tal manera me atormentaba que, al fin, la maté. Vosotras, que pertenecéis a una generación más joven y feliz, quizá no hayáis oído hablar de esta mujer, quizá no sepáis el significado de mis palabras cuando me refiero al Ángel de la Casa. La describiré con la mayor brevedad posible. Era intensamente comprensiva. Era intensamente encantadora. Carecía totalmente de egoísmo. Destacaba en las difíciles artes de la vida familiar. Se sacrificaba a diario. Si había pollo para comer, se quedaba con el muslo; si había una corriente de aire, se sentaba en medio de ella; en resumen, estaba constituida de tal manera que jamás tenía una opinión o un deseo propios, sino que prefería siempre adherirse a la opinión y al deseo de los demás. Huelga decir que, sobre todo, era pura. Se estimaba que su pureza constituía su principal belleza. Su mayor gracia eran sus rubores. En aquellos tiempos, los últimos de la reina Victoria, cada casa tenía su Ángel. Y, cuando comencé a escribir, me tropecé con él, ya a las primeras palabras. Proyectó sobre la página la sombra de sus alas, oí el susurro de sus faldas en el cuarto. Es decir, en el mismo instante en que tomé la pluma en la mano para reseñar la novela escrita por un hombre famoso, el Ángel se deslizó situándose a mi espalda, y murmuró: ‘Querida, eres una muchacha, escribes acerca de un libro escrito por un hombre. Sé comprensiva, sé tierna, halaga, engaña, emplea todas las artes y astucia de nuestro sexo. Jamás permitas que alguien sospeche que tienes ideas propias. Y, sobre todo, sé pura’ y el Ángel intentó guardar mi pluma. Y ahora os voy a contar el único hecho del que, en cierta medida, me enorgullezco, a pesar de que el mérito corresponde a algunos excelentes antepasados que me dejaron un poco de dinero -¿digamos quinientas libras anuales?-, por lo que no tenía necesidad alguna de depender exclusivamente de mi encanto para vivir. Me volví hacia el Ángel y le eché las manos en el cuello. Hice cuanto pude para matarlo. Mi excusa, en el caso de que me llevaran ante los tribunales de justicia, sería la legítima defensa. Si no lo hubiera matado, él me hubiera matado a mí. Hubiera arrancado el corazón de mis escritos. Sí, por cuanto, en el mismo momento en que puse la pluma sobre el papel, descubrí que ni siquiera la crítica de una novela se puede hacer, sin tener opiniones propias, sin expresar lo que se cree de verdad de las relaciones humanas, de la moral y del sexo. Y, según el Ángel de la Casa, las mujeres no pueden tratar libre y abiertamente estas cuestiones. Deben servirse del encanto, de la conciliación, deben, dicho sea lisa y llanamente, decir mentiras, si quieren tener éxito. En consecuencia, siempre que me daba cuenta de la sombra de sus alas o de la luz de su aureola sobre el papel, cogía el tintero y lo arrojaba contra el Ángel de la Casa. Tardó en morir. Su naturaleza ficticia lo ayudó en gran manera. Es mucho más difícil matar a un fantasma que matar una realidad. Siempre regresaba furtivamente, cuando yo imaginaba que ya lo había liquidado. Pese a que me envanezco de que por fin lo maté, debo decir que la lucha fue ardua, duró mucho tiempo, tiempo que yo hubiera podido dedicar a aprender gramática griega, o a vagar por el mundo en busca de aventuras. Pero fue una verdadera experiencia, una experiencia que tuvieron que vivir todas las escritoras de aquellos tiempos. Entonces, dar muerte al Ángel de la Casa formaba parte del trabajo de las escritoras.”

Libertad y amor!
LA SIEMPREVIVA

Feminista

15 Oct

Hoy en día muchas mujeres no quieren ser llamadas feministas o se cree que el feminismo es el machismo “al revés”: todo esto se debe al patriarcado que va buscando canales y formas de desacreditar a quienes luchan por la igualdad.

 A nosotras nos da orgullo decir que somos feministas porque creemos que las mujeres, al igual que los hombres, somos seres humanos. También lo somos porque creemos que todos los seremos humanos debemos tener los mismos derechos.

 Por esto, nos gustaría compartir con ustedes en escrito de Florence Thomas que se titula “Soy feminista” que nos parece fantástico:

“Nunca he declarado la guerra a los hombres; no declaro la guerra a nadie, cambio la vida: soy feminista.

No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero se también compartir los duelos de las miles de mujeres víctimas de violencia: soy feminista.

Me gusta con locura la libertad más no el libertinaje: soy feminista.

No soy pro-abortista, soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista.

No soy lesbiana, y si lo fuera ¿cuál sería el problema? Soy feminista.

Sí, soy feminista porque no quiero morir indignada.

Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias.

Soy feminista porque creo que hoy día el feminismo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y de actuar sobre él.

Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo.

Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para reconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados.

Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra.

Soy feminista y escribo para las mujeres que no tienen voces, para todas las mujeres, desde sus incontestables semejanzas y sus evidentes diferencias.

Soy feminista porque el feminismo es un movimiento que me permite pensar también en nuestras hermanas afganas, ruandesas, croatas, iraníes, que me permite pensar en las niñas africanas cuyo clítoris ha sido extirpado, en todas las mujeres que son obligadas a cubrirse de velos, en todas las mujeres del mundo maltratadas, víctimas de abusos, violadas y en todas las que han pagado con su vida esta peste mundial llamada misoginia.

 Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guion humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad.

Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor.

Soy feminista para reconciliar razón y emoción y participar humildemente en la construcción de sujetos sentipensantes como los llama Eduardo Galeano.

Soy feminista y defiendo una epistemología que acepte la complejidad, las ambigüedades, las incertidumbres y la sospecha.

Se hoy que no existe verdad única, Historia con H mayúscula, ni Sujeto universal.

Existen verdades, relates y contingencias; existen, al lado de la historia oficial tradicionalmente escrita por los hombres, historias no oficiales, historias de las vidas privadas, historias de vida que nos ensenan tanto sobre la otra cara del mundo, tal vez su cara más humana.

En fin soy feminista tratando de atravesar críticamente una moral patriarcal de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna desde hace siglos.

Trato de ser feminista en el contexto de una modernidad que cumple por fin sus promesas para todos y todas. Como dice Gilles Deleuze ‘siempre se escribe para dar vida, para liberarla cuando se encuentra prisionera, para trazar líneas de huida’.

Sí, trato de trazar para las mujeres de este país líneas de huida que pasen por la utopía.

Porque creo que un día existirá en el mundo entero un lugar para las mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus desequilibrios, sus desordenes, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

Un día, no muy lejano, espero, dejaremos de atraer e inquietar a los hombres; dejaremos de escindirnos en madres o putas, en Marías o Evas, imágenes que alimentaron durante siglos los imaginarios patriarcales; habremos aprendido a realizar alianzas entre lo que representa Maria y lo que significa Eva. Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas; ni putas, ni vírgenes; ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres, resignificando ese concepto, llenándolo de múltiples contenidos capaces de reflejar novedosas practicas de si que nuestra revolución nos entrego; mujeres que no necesiten mas ni amos, ni maridos, sino nuevos compañeros dispuestos a intentar reconciliarse con ellas desde el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor.

Por esto repito tantas veces que ser mujer hoy es romper con los viejos modelos esperados para nosotras, es no reconocerse en lo ya pensado para nosotras, es extraviarse como lo expresaba tan bellamente esta feminista italiana Alessandra Bocchetti. Sí, no reconocerse en lo ya pensado para nosotras. Por esto soy una extraviada, soy feminista. Y lo soy con el derecho también a equivocarme”.

Escrito por Florence Thomas

Cofundadora del grupo Mujer y Sociedad

FACULTAD DE Cl EN CIAS HU MANAS

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Marzo, 2008

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